Una historia curiosa: Las "otras" Ikurriñas


Independientemente de que unos la quieran ver como la bandera únicamente de la Comunidad Autónoma Vasca como ocurre entre las filas de los partidos constitucionalistas PP y PSE, como la representación última del folkclore vasco alejado casi completamente de cualquier tipo de reivindicación política como hoy día sucede en el País Vasco Francés –Iparralde- o como la enseña de Euskal Herria, la nación irredenta a la que aspiran los nacionalistas vascos del PNV, EA o “la izquierda abertzale”, desde luego no parece muy aventurado afirmar que hoy día existe una gran unanimidad a la hora de considerar a la “Ikurriña” como la bandera de “lo vasco”, independientemente de lo que luego cada cuál pueda considerar como tal.
Sin embargo y pese a esa unanimidad aplastante, resulta curioso comprobar como en sus orígenes, la “Ikurriña” no fue ideada ni mucho menos como una bandera vasca o de lo vasco, y ni siquiera como una bandera del PNV, el primer partido nacionalista vasco de la historia, sino tan solo como una bandera representativa única y exclusivamente de la provincia de Vizcaya.
Sin embargo, así es. De hecho, la extensión de la “Ikurriña” y su aceptación entre todos los nacionalistas vascos –aún pasaría años antes de que los no nacionalistas se apuntaran a ella- provocó una de las primeras controversias en el seno del PNV, ya que a ninguno de los dos creadores de esta bandera les gustó nunca verla ondeando fuera de las balconadas vizcaínas, algo que consideraban no solo un despropósito contra su bandera, sino también contra sus ideas políticas. Pero mejor empecemos por el principio.
La “Ikurriña” fue un invento de los hermanos Arana, Luis y Sabino -éste último fundador del PNV-. Y digo invento porque para diseñarla adaptaron la historia y la heráldica a su bandera y no al contrario como suele ocurrir cuando alguien quiere diseñar alguna bandera que represente a algo.

“El fondo de nuestra Bandera es rojo, como el fondo del Escudo (de Vizcaya)....
La Cruz blanca de la Bandera es la Cruz blanca del Escudo y el Jangoikoa (Dios) del Lema...
La Cruz verde de San Andrés representa a un tiempo por su color el Roble del Escudo y las leyes patrias....
Unidos están la Cruz y el Roble en el Escudo unidos por el “Jangoikoa” y el “Lege Zaharra” del Lema; y unidas por lo tanto en un centro común deben estar en la Bandera las dos Cruces, blanca y verde. Y así como en la unión de la Cruz y el Roble en el Escudo, aquélla ocupa el lugar preferente, y en la unión del “Jangoikoa” y el “Lege Zaharra” en el Lema lo ocupa el Primero: así también en la Bandera la Cruz blanca está superpuesta a la verde de San Andrés.”
Sabino Arana.
Lo cierto es que el escudo de Vizcaya tradicionalmente había tenido el fondo blanco –en plata, si usamos el lenguaje heráldico- y no rojo, mientras que la cruz blanca a la que hace referencia -una adición posterior a 1643- era roja –de gules- y no blanca. Hoy día esto ya no es un problema, ya que una de las primeras que adoptó el PNV ya en la Segunda República fue adaptar el escudo de Vizcaya a la “Ikurriña” como hoy día podemos observar, sin embargo, de haber sido consecuentes con la heráldica vizcaína histórica, la bandera debería haber sido blanca con una cruz roja y un aspa verde.
Pero es que también el aspa verde tiene su particularidad ya que, como digo, no solo fue a la heráldica la que moldearon a su gusto, sino también a la historia. Y es que, en referencia a la cruz verde y en otros escritos, Sabino Arana habla de la batalla de Arrigorriaga, en la que los vizcaínos derrotaron a los leoneses en el 888. Él era buen conocedor de este capítulo de la historia, ya que su primer escrito político –basado en sus artículos en la revista La Abeja- versaba sobre esta y otras batallas “de liberación” vizcaínas.
Efectivamente hubo tal enfrentamiento conocido como la “batalla de Padura”, aunque no se sabe con precisión el año, ya que unos hablan de 870 y otros del 888. Y si esto no se sabe con precisión, menos aún el día, que los Arana fijaron con precisión en el de San Andrés, lo que justificaría por sí solo el empleo de un aspa, símbolo muy común por otra parte en las banderas vascas –Vitoria, San Sebastián históricamente, Fuenterrabia- y españolas en general, pero tan solo desde la llegada al trono de Carlos V de Alemania y I de España, descendiente de la casa real borgoñona, ya que la cruz de San Andrés era el símbolo de ésta.
Todo esto sin contar con que el símbolo de la casa de Haro, dos lobos pasantes, fue primero obviado por los Arana y luego sencillamente borrado de la historia por los nacionalistas, quienes lo consideraban un vestigio de la nobleza. Nobleza, además, punta de lanza de las armas de Castilla primero y de España después. Y todo esto mientras en estos últimos cien años largos la "Ikurriña" solo ha visto ligeramente variadas las proporciones de sus cruces.
De todas maneras sería injusto cargar más las tintas sobre el nacionalismo vasco. Rara es la bandera a la que tarde o temprano no se le haya tratado de dar un significado que no tuvo cuando fue creada. Antes de la “Ikurriña” ya hubo otros intentos por crear una bandera que representase a los vascos, y ninguno de ellos puede decirse que fuera menos imaginativo o más fiel con la historia. Y desde luego ninguna de aquellas contó jamás con el grado de aceptación que tiene hoy día ésta.
Sin embargo, y pasamos ya al tema que nos interesa no era a los vascos sino tan solo a los vizcaínos a quienes los Arana querían representar con su bandera. Los Arana, aunque esto sea un tema muy confuso ya que en sus últimos años Sabino renunció a todos sus postulados nacionalistas como demuestran sus últimas cartas, eran partidarios más de una confederación vasca que de una unión vasca. En ella Vizcaya sería una parte confederada más, como Guipúzcoa o Zuberoa, pero su andera, la “Ikurriña” solo sería como ellos mismos la llamaron al principio, la “Bandera Bizcaína” –de hecho “ikurriña” es un neologismo inventado tres años después de la creación de ésta por el propio Sabino-.
Así pues, cuando en 1907 la “Ikurriña” empezó a ganar adeptos fuera de Vizcaya, Luis –Sabino ya había fallecido- trató de devolver las aguas a su cauce diseñando una bandera para toda la confederación vasca, así como, poco después, una serie de “fantasías” para las otras “provincias”. Aunque estos diseños no gozaron de ninguna popularidad aún se conservan en una pequeña lámina manuscrita, y no dejan de ser una curiosa rareza de los primeros años del nacionalismo vasco y del debate entre nacionalistas cofederalistas y nacionalistas partidarios de una “Euzkadi” unitaria y en el que Luis Arana llegaría a afirmar que “sería crimen de lesa patria la imposición de la bicrucífera para todo Euzkadi”.
Su diseño para la bandera confederal vasca era muy sencillo: seis barras verdes sobre fondo rojo y sobre este conjunto una cruz blanca. El significado podría ser los seis territorios vascos –si contamos como uno Navarra y la Baja Navarra bajo administración francesa- bajo la cruz de la religión católica.
Igualmente diseñó también un estandarte, cuya imagen os adjunto y que he obtenido como la mayoría de estas imágenes de la página personal del vexilólogo catalán Jaume Ollé.
En esa confederación, dicha bandera serviría como fondo para las otras provinciales quedando el cuartel superior izquierdo reservado para los colores de cada una, y aunque Luis no quiso nunca imponer sus diseños a los demás, sí los presentó como un posible ejemplo a seguir.

Así, Alaba tendría una franja verde sobre fondo rojo, representación del color de la “Cofradía de Arriaga”, quienes en la Edad Media gobernaban la provincia, y quienes ciertamente tienen el honor de haber enarbolado una de las escasísimas banderas verdes de la historia de España.


Guipúzcoa por su parte sería representada con tres franjas verdes verticales, simbolizando a los tres arces que adornaban y aún hoy día adornan su escudo provincial, dispuestas sobre fondo rojo.


Navarra tendría seis estrellas verdes de seis puntas, una por cada merindad en las que se dividía históricamente, sobre fondo rojo.



Laburdi -arriba- y Zuberoa -abajo- en cambio las dejó abocetadas, jugando con sus colores tradicionales –el rojo y el blanco- que dispuso en dos franjas verticales en el caso de la primera y partidos en diagonal en el de la segunda. Unos diseños que creó más que nada por no hacerles el feo de no ocuparse de ambas provincias.



Por descontado, en este ejemplo sería únicamente Vizcaya la que podría mostrar la “Ikurriña” como su símbolo territorial en el cuartel reservado para ello.



En fin, poco más que un ejercicio de imaginación como él mismo dijo, que nunca cuajó, pero que es toda una rareza desconocida incluso por muchos nacionalistas vascos.

9 comentarios:

Andrés dijo...

Faltó la ikurriña con el lauburu con forma de esvástica en el centro, no sé si es histórica o no, pero es muy recurrent por parte de algún que otro grupúsculo separatista vasco.

Yo por preferir prefiriría una bandera no nacionalista como la Irurak Bat o una que fuese una suma de los escudos de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa...

Saludos..

Yo, Yuste dijo...

Efectivamente el PNV diseñó una bandera no ya con lauburus sino con esvasticas en las esquinas, pero la esvastica gozó de cierta popularidad en los 20 en sitios tan dispares como el Reino Unido y no solo Alemania.
http://www.ctv.es/USERS/jolle/ez_ba.gif
Además, al poco de llegar Hitler al poder y para que no asociasen su nacionalismo con el de éste, eliminaron todas las esvásticas de sus símbolos y banderas.
En cuanto al lauburu, lo mejor que se puede decir de él es que en Cantabria hay labaros desde la noche de los tiempos, pero no hay constancia de ningún lauburu en Euskal Herria anterior al s. XIII. Otro invento más como los colores de la "Ikurriña"

Andrés dijo...

Vaya, gracias por las apreciaciones complementarias. Por cierto, según leí hace algún tiempo Arana diseño la ikurriña inspirándose en la "Union Jack" británica, puesto que él mismo defendía el establecimiento de un protectorado británico en Navarra y las Provincias vascas para así lograr la independencia. Entonces, ¿Es eso cierto o es pura fantasía?

Espero inquieto tu respuesta.

luferura dijo...

Agradezco este post y los comentarios leídos ya que confirma y aclara lo que yo tenía oido.

Pese a todo, y ya termino de disipar mi dudas, creo que Sabino Arana consideraba todo lo vizcaino como vasco, dado que un su memento el País Vasco fue conocido como Señorío de Vizcaya.

Ojo es una aclaración de algo en lo que seguramente estaré equivocado.

Un abrazo

Yo, Yuste dijo...

Arana fue un señor que cambió del carlismo al nacionalismo y de éste al españolismo, como poco, autonomista. Hablaba de razas, pero por otra parte no defendía la idea de imperio... es fin, tenía un cacao mental de infarto.
En la base de sus "ideas", una serie de artículos escritos en la revista "La abeja" él hablaba únicamente de los viscaínos, y si sentía algo por el resto de los vascos era por sus vínculos lingüisticos -y en su caso sobre todo raciales- pero consideraba a los vizcaínos como la punta de lanza.
De todas maneras, el error de llamar vizcaíno a todo los vascos es más de los demás españoles del Siglo de Oro que de él.
... Y sobre el establecimiento de un protectorado inglés, no lo he leído nunca, lo que no significa que fuera o no cierto, pero creo que de haberlo pensado fue como estas banderas de su hermano, un ejércicio de imaginación más que nada.

En fin, si otro sabe o ha leído más, que lo deje aquí escrito

Martín dijo...

Interesante Yuste(por cierto, que cosas mas feas, esas ultimas banderas ...menos mal que no se adopto ninguna).

Lo de la variacion de escudos vascos ya lo conocia, creo que tambien en el de guipuzcoa quitaron unos cañones, porque decian no se que de que representaba enfrentamientos entre vascos(debia ser por alguna batalla contra Navarra).

Lo del "protectorado ingles", me parece haberlo leido alguna vez, pero en relacion a la guerra civil, como una de las ideas del gobierno vasco de la epoca.

Ale, a las buenas noches ;-)

Ismael Muñoz Erburu dijo...

Hola Yuste, que tal con el nuevo blog? lo he visto por encima y parece muy interesante con todos los posts de historia y eso...

te acabo de mandar un email para ver si me puedes ayudar con una cosilla.

ya me diras, hasta luego!

Nynaeve dijo...

Y me pregunto... ¿qué más da? vamos que, a mi me importa un pimiento lo que habría querido sus creadores, si quienes la sienten como suya son las personas...

Es como el sentir o no sentir la rojigualda o como no sentir ninguna...

Quizá te escandalice, pero las banderas son trozos de tela... y darle más importancia que la que tiene lleva a guerras...

Muaks ;)

Yo, Yuste dijo...

Joder Nyna, ¿y qué más da que los romanos construyeran aquellos acueductos que aún hoy nos quitan el hipo cuando conocían perfectamente las técnicas para conducir el agua por tuberías subterráneas?.
Pues da y mucho. Otra cosa es que no interese a todos. Pero en el caso de los romanos nos indica su sabía administración de la obra pública majestuosa como elemento propagándistico de su poder, y en el caso de la Ikurriña nos ayuda a comprender primero, el debate sobre la forma política de la futura Euskadi que enredó a los primeros nacionalistas y, por otro lado, el total desprecio por la verdad histórica de los Arana.
Desprecio convertido luego en "verdad auténtica" y que ahora se imparte en la CAV como materia obligatoria.

Un beso enorme, por otra parte.