Pese a que el hasta hace tan solo unos días primer ministro de Israel, Ehud Olmert, ha defendido en todo momento su inocencia frente a quienes le han venido vinculando con múltiples casos de corrupción, finalmente se ha visto obligado a dimitir. “No ha sido una decisión fácil pero creo que estoy haciendo lo correcto, tal y como se lo prometí al pueblo de Israel”, ha explicado. Parece claro que la recomendación
de la policía al Asesor Jurídico del Estado, instándolo a acusarle formalmente ha sido la gota que ha colmado el vaso de su tozudez.Las acusaciones contra Olmert, cuya larga carrera política parece que ha llegado a su fin, comenzaron cuando el multimillonario estadounidense Morris Talansky confesó haberle entregado fajos de billetes por valor de 97.000 euros metidos en sobres, cuando éste ocupaba la cartera de Industria. A lo que debemos sumar la acusación que pesa sobre el primer ministro por haber financiado viajes al extranjero para sí y su familia con el dinero obtenido fraudulentamente de organizaciones públicas.
Así pues, ante este panorama, su partido, el centrista Kadima, la formación que fundara en noviembre de 2005 Ariel Sharon, seis semanas antes de sufrir un derrame cerebral masivo que le apartó de la vida política para ser sustituido por el ahora dimisionario Olmert, optó hace unas semanas por convocar unas elecciones primarias para elegir a un nuevo líder que tratase de concluir la actual legislatura.
Aunque que fueron cuatro los candidatos que se presentaron, desde un primer momento se vio con claridad que solo dos tendrían opciones, la ex agente secreta y ministra de Exteriores, Tzipi Livni, y el titular de Transportes, Saúl Mofaz. Finalmente la victoria se inclinó del lado de Livni, aunque, eso sí, con un margen mucho más estrecho de lo que auguraban los sondeos -que le daban 15 puntos de ventaja cuando a la hora de la verdad, este margen se vio reducido a una diferencia de 431 votos-, en unas elecciones en las que solo votaron el 53,7% de los 74.000 afiliados que tiene el Kadima, pese a la evidente importancia que este plebiscito tenía para el futuro de la formación y el país.
Tzipora Malka “Tzipi” Livni
Nacida en Tel Aviv hace cincuenta años, abogada, casada y madre de dos hijos, “Tzipi” Livni es hija de Eitan Livni –un judío asquenazí polaco- y Sarah Rosemberg, ambos miembros activos del Irgun -organización sionista que se opuso a la ocupación británica de Tierra Santa- donde su padre llegó a ser jefe de operaciones.
Teniente del Ejército de Israel y agente del Mossad, sus servicios secretos, durante dos años -a principios de los ochenta- que pasó principalmente en París, donde pese a que se rumoree que se dedicó a la caza de terroristas parece que no pasó de ser un espía de bajo nivel. Sea como fuere, en 1983 abandonó el servicio para continuar con sus estudios de derecho, a los que seguirían diez años de ejercicio profesional que terminarían cuando decidió dedicarse a la política siendo elegida para el Parlamento en 1999.
En un país donde la corrupción no destaca por su escasez –mal endémico que por lo visto deben contagiar las aguas del Mediterráneo-, la imagen de austeridad y seriedad que siempre ha dado le han hecho ganar no pocos adeptos. Y aunque hay no pocas anécdotas que reflejan a las claras ese talante –como cuando ordenó cerrar inmediatamente la oficina de la compañía aérea israelí El Al de la sede del Ministerio de Exteriores pues ésta había sido privatizada y por tanto no debía recibir ningún trato de favor- y tampoco ayuda mucho a desterrar ese tópico su sobria vestimenta -siempre lleva chaquetas y pantalones en tonos oscuros-, quienes la conocen dicen que es una mujer dicharachera que no duda en bailar en fiestas y festejos sobre la mesa como es tradición en Israel. Particular este último que cito sin haberlo podido confirmar previamente, lo aseguro.Respecto al problema con los palestinos, parece que tras su paso por los ministerios de Justicia y Absorción –de los inmigrantes judíos- ha moderado sus planteamientos de hace unos años cuando era militante del derechista Likud. Lo que es seguro es que durante las operaciones del verano de 2006 contra los terroristas de Hezbolá adoptó un perfil secundario y se limitó a seguir la corriente.
Tampoco ha hecho nunca bandera de su condición de mujer, pese a que en Israel, aunque algunas mujeres ocupen puestos de gran responsabilidad, el porcentaje de mujeres políticas es sensiblemente inferior al de los hombres.
Una mujer, en fin y a grandes rasgos, que pese a llevar casi una década en puestos de responsabilidad, ha sabido permanecer en lo alto sin “quemarse” y manteniendo una imagen de honradez que la convierten en el único rival capaz de hacer sombra al opositor Netanyahu y su Likud.
El reto de formar un nuevo gobierno
Así pues, tras la elección de Livni y la dimisión de Olmert, el Presidente Simón Peres encargó el pasado día 23 a la que se convertiría así en la primera mujer que accede a la cabeza del ejecutivo desde que Golda Meir dejase su cargo en 1974, la misión de formar un nuevo Gobierno, tarea siempre difícil en una nación con un panorama político tan atomizado como el israelí. De no lograrlo en un plazo de seis semanas, la ciudadanía será llamada a las urnas en 90 días, es decir, un año y medio antes de lo previsto.
En tal caso, las encuestas predicen una victoria del partido conservador Likud de Benjamin Netanyahu, quien ya gobernó el país entre 1996 y 1999. De momento, Netanyahu se ha limitado a felicitar a Livni por su victoria, aunque exigiéndole, eso sí, que convoque elecciones anticipadas, única solución, según él, para poner fin a la actual crisis de gobierno. “Lo más decente y democrático sería celebrar elecciones anticipadas. El pueblo debe decidir quién es el nuevo primer ministro, no sólo los votantes del Kadima”, ha comentado.
Por su parte, la Autoridad Nacional Palestina, ha expresado su esperanza en que Livni, quien encabezaba desde hacía un año el equipo negociador israelí en el proceso de paz, “continúe con sus esfuerzos” por crear un Estado palestino que conviva junto al de Israel, mientras por su parte el grupo terrorista Hamas, que controla la Franja de Gaza, ha anunciado con su retórica habitual que la elección de Livni “significa la continuación de la política agresiva contra el pueblo palestino”.
Lo cierto es que la tarea se presenta como muy complicada objetivamente hablando. El Kadima tan solo cuenta con 29 asientos en la Knesset, el Parlamento de Israel, de un total de 120, lo que no solo obliga a Livni a contar con las diversas voces de su partido, sino con el apoyo de distintos grupos políticos, algunos de ellos en nada coincidentes con su ideario político. El apoyo de su gente parece que lo tiene ganado, toda vez que su antiguo rival, Saúl Mofaz, ha anunciado que iba a hacer un “paréntesis” en su carrera política y los otros dos candidatos derrotados en las primarias, Avi Dichter y Meir Shitrit, no contaron con un gran respaldo por parte de las bases de su partido.
Sin embargo, y pese a que la historia de Israel está cuajada de casos en los que políticos con un estrechísimo margen de maniobra por diversos motivos llegaron a formar gobiernos estables, como Ben Gurión, Golda Meir o Isaac Rabin, parece que el encaje de bolillos que espera a Livni puede marcar un hito. Para empezar debe mantener unidos a todos los partidos que sustentan la actual alianza gubernamental y que juntos suman 64 escaños, 19 de ellos en manos de los laboristas, con cuyo líder, el actual ministro de Defensa, Ehud Barak, a quien le ha prometido una “plena asociación” si acepta continuar en el nuevo Ejecutivo. Eso pese a que no hace mucho, el mismo Barak se refirió a ella en tono despectivo haciendo un juego de palabras con su nombre, Tzipora, “pájara” en castellano.
Más difícil si cabe se presenta la tarea de mantener el apoyo del partido ortodoxo sefardí Shas, con 12 escaños, y que pese a que se ha mostrado dispuesto a continuar cooperando con el Kadima, sin duda constreñirá este apoyo a que se vuelva a la política de ayudas para las familias numerosas y a que Jerusalén quede fuera de las negociaciones con la ANP.
Aún así, algo de margen de maniobra también le queda a la candidata, que puede optar por inclinar hacia el centro-izquierda a su colación, pactando con partidos como el pacifista Meretz -5 escaños- o los 3 de Justicia para el Anciano, además de los 4 de los Jubilados, con los que parece que podrá seguir contando.
Hasta que todo este panorama se esclarezca o se acabe llegando a las elecciones anticipadas, Olmert continuará en su cargo de forma interina.
Los lastres para el futuro
Más no acaba en este complicado rompecabezas político el quebradero de cabeza al que va a tener que enfrentarse Livni en las próximas semanas, meses tal vez, ya que si finalmente alcanza a formar una nueva coalición y aunque ésta le de cierta libertad para gobernar con soltura, los retos que se atisban en el horizonte son aún más peliagudos si cabe.
Por una parte, y por comenzar con lo más “liviano”, está la crisis económica global, de la que parece que Israel tampoco se va a librar, tras haber disfrutado de un lustro de bonanza que empieza a dar síntomas de agotamiento. Evidentemente seguirá pendiente el problema de las negociaciones con la ANP, eternamente empantanado, así como las que el Estado de Israel mantiene de forma más o menos soterrada con las autoridades sirias, y del que se comenta que Livni no es ninguna entusiasta.
Eso sin olvidar la constante amenaza del filonazi Mahmoud Ahmadinejad y los ayatolás iraníes, emperrados tanto en convertirse en una potencia nuclear como en borrar del mapa a la nación israelí con toda su población dentro. En este espinoso particular, Livni, considerada una “paloma” entre “halcones”, ha declarado sin embargo que se mantendrá firme en todo momento y que si la situación exige una acción de castigo como la que en 1981 se llevó a cabo contra el programa nuclear iraquí, se ejecutará sin mayor dilación.
A lo que hemos de sumar el problema de los colonos israelitas, más de un cuarto de millón de personas solidamente asentadas en territorio que según la ONU había de pertenecer a Palestina y al que se les permitió ir, ya para colonizar tierras bíblicas según los más conservadores, ya para ganar bazas frente a los palestinos en una futura negociación según los más pragmáticos, pero que hoy día se han convertido en uno de los principales problemas a los que se deben enfrentar los mandatarios de Israel. En este sentido, Livni , quien pese a ser una acérrima defensora del concepto de Eretz Israel –que considera el territorio entre el Jordán y el Mediterráneo como hogar de los judíos- se ha mostrado partidaria de ceder territorios a los palestinos, y ya siendo ministra de Justicia declaró respecto a los colonos que se resistían a abandonar el asentamiento de Amona: “Es un grupo grande, particularmente de jóvenes, que no reconocen la legitimidad del estado de Israel, ni al gobierno, ni a las instituciones de seguridad ni a la policía ni al ejército. Debemos afrontar esto”. De todas maneras, una cosa es decir esto siendo ministra y otra ordenarlo siendo primera ministra.
Y todo esto, que cualquiera convendrá que no es poco, partiendo de la base de haber sido elegida por tan solo 17.000 electores de su propio partido y con la duda de quién será el próximo presidente de los Estados Unidos y hasta que punto seguirá prestando su apoyo al gobierno de Israel y a su supervivencia frente a la amenaza islamista
Más que suficiente para que cada día nos parezca más acertado el titular que le dedicaba al poco de su victoria en las primarias el analista de Haaretz Aluf Benn: “No envidien a la ganadora”.

4 comentarios:
Lo de la politica en Israel, desde que los Laboristas dejaron de ser los que tenian la sarten por el mango (hasta el punto que la seguridad social era cosa no del estado, sino de su sindicato, si no recuerdo mal), es cada vez mas complicado. Por cierto, sarten que perdieron sobre todo porque cada vez habia menos askenazies y mas "orientales", con mucha mayor natalidad, y mas conservadores. Si a esto le sumamos que alli si alguien se enfada se sale de un partido y funda otra propio(algo que creo recordar que ya hizo ben gurion) y si tiene carisma atrae votos...pues la liamos. Lo jodido, es que todo esto conduce a que partidos como los religiosos mantengan mucha mayor fuerza que la que les dan sus votos, hasta el punto de no haberse podido aprobar nunca la constitucion, por la oposicion de estos...
Un rompecabezas, nunca mejor dicho, religiosos, centristas, pacifistas, partidos arabes, laboristas...encaje de bolillos puros.
Pero al menos, aqui votan...y no todos tienen precisamente en mismo pensamiento unico, como pretenden hacer creer los de siempre...
¡No me lo puedo creer! ¡Qué envidia! Aquí hemos tenido gobiernos con flagrantes casos de corrupción, de cobro de comisiones (acuérdate de la venta de RUMASA), de terrorismo de Estado, de todo lo habido y por haber... y nunca ha dimitido nadie. Claro que 'espeinisdiferen', pero para peor :-P
saludos
Las últimas noticias apuntan a que Livni formará gobierno y llevará a puerto la legislatura.
Pues no, al final parece que habrá elecciones porque ha sido imposible formar un gobierno estable de coalición
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