Las tumbas de la Guerra Civil


Yo comprendo que después de días y días leyendo y oyendo, que no forzosamente escuchando, las sesudas opiniones de periodistas, políticos, jueces e incluso algún que otro historiador, en la mayoría de los casos simples mercenarios de la historia, lo que menos os apetezca es que además venga yo a dar mi opinión, pero eso es precisamente lo que voy a hacer y cosa vuestra es, advertidos quedáis, si queréis seguir leyendo o preferís seguir navegando. He llegado a un divertido punto en el que diga lo diga, escriba lo que escriba y suba los archivos que suba, me mantengo en una orquilla diaria de 70 a 80 visitas, ¡aunque me pase una semana sin poner nada!, lo cuál no solo me produce una gran alegría ya que setenta -en el peor de los casos- visitantes, son setenta amigos, que no son pocos, sino que además me da una gran libertad de acción, ya que es poco por no decir nada lo que me debo preocupar por mantener una “cuota de audiencia” millonaria.
En primer lugar no me gusta nada eso de “desaparecidos”. Realmente todas las dictaduras generan desaparecidos, desde la Alemania de Hitler hasta la Cuba de Castro, pero por “desaparecidos”, así, entre comillas, solo deberíamos considerar a los que lo fueron en las dictaduras del Cono Sur. Desde luego los de la Guerra Civil española fueron algo muy diferente, aunque su final fuera el mismo.
Los “desaparecidos” de Argentina o Chile eran ciudadanos de naciones en paz, a los que de forma soterrada dentro de una política de guerra sucia contra la disidencia política, se les detenía arbitrariamente, se les torturaba y luego se les asesinaba y hacía desaparecer. Nada que ver con lo que sucedió en ambos bandos durante la Guerra Civil. En primer lugar aquí había una guerra declarada, con lo que nadie actuaba de forma soterrada, sino a la luz del día si era preciso: se iba a la casa de fulano, se le detenía y todo el barrio sabía que si el pobre era de la UGT en el bando nacional o cura en el republicano, tenía sus horas contadas. Y desde luego, al ser algo público, nadie se ocupaba de “desaparecer” a los desaparecidos. Sencillamente se les fusilaba y se les dejaba tirados por cualquier cuneta. Evidentemente muchos de esos cadáveres se perdieron pues nadie llevaba un registro, pero no porque ninguno de los dos bandos tuviese un celo especial por ocultar pruebas, todo lo contrario –sobran testimonios en ambos lados de la inmensa alegría que producía a muchos dirigentes los famosos “paseos”-, sino que no estaban en plena guerra para ocuparse de los enemigos que ya no podían decir ni pío. Se les arrojaba a una fosa común y santas pascuas. Así pues, yo prefiero hablar de “victimas” que es mucho más correcto y veraz aunque tal vez menos “impactante”.

Pero claro, diréis algunos, víctimas las hubo en los dos bandos, y ahora, al sacar a la luz solo los de uno de ellos, se está tratando de abrir viejas heridas cerradas ya. Bueno, pues tampoco.
No entro en si Garzón es el más indicado para juzgar esto, ni en si la justicia española esta para estas fiestas, ni en si se hace por necesidad, para que la gente no se fije en la crisis, ni en si es todo una maniobra para galvanizar a amplios sectores de la izquierda contra el PP –a fin de cuentas menos heredero de Franco que el rey o Cebrián, por ejemplo-, ni en si se está olvidando otros muchos casos semejantes a menor escala pero tal vez más brutales como la represión de Casas Viejas o la Semana Trágica.
Y no entro porque en mi opinión la guerra acabó hace ya tantos años que tratar de resucitarla o temer que alguien pueda resucitarla es ridículo. ¿A qué joven español le interesa lo más mínimo la guerra en la que lucharon sus abuelos o bisabuelos?. El 18 de julio nos queda tan lejos como a los contemporáneos de esa fecha les quedaban las carlistadas, con la sutil diferencia de que hoy día, entre el sistema educativo y la cultura del consumo, las guerras pasadas suenan a cuentos de brujas. Al menos en el 36 todavía –como quedó bien claro- los carlistas podían alzarse de nuevo en armas, ¿pero hoy?, ¿quién?, ¿quién se va a levantar contra nada?. Aún con crisis la gente planea viajes al Caribe, así que como para planear asaltos a cuarteles.
Sin embargo, aunque la guerra haya pasado y esté más que olvidada, aún quedan víctimas, familiares de víctimas, que quieren justicia. Individuos que no bandos, ciudadanos que no frentes. Y el miedo a que tras este caso haya un intento de desviar la atención sobre otros temas no me parece suficiente como para impedirles ver realizadas sus ansias de justicia.
Justicia que las autoridades franquistas sí concedieron a las víctimas del bando republicano. A su manera y lo que se quiera, pero el franquismo investigó los crímenes de los republicanos y castigó a muchos de sus autores, aunque otros como Carrillo se escaparan como conejos y hoy día den conferencias sobre todo lo habido y por haber.
Así pues, no me parece mal que un juez quiera tratar de esclarecer unos hechos que afectan a unos ciudadanos y no a media España o a la otra media. Lo único que tal vez me guste menos es que ese juez sea Garzón, famoso por hacerse la foto y dejar luego todo hecho un desastre y con los responsables de rositas. Pero salvo por eso me parece bien.
Es más, me parece que es algo privado de las víctimas y sus familias y nuestros políticos no deberían entrar en el asunto ni para bien ni para mal.

2 comentarios:

colombiano dijo...

la verdad yo estaba esperando una entrada suya sobre este tema, ya que como siempre cuando estas cosas se ven desde lejos, en otro contexto histórico y geográfico uno se queda con la duda de quien esta armando el zaperoco y porque. que sea garzon es perfecto, asi le encanten los flashes o por eso mismo, muchos en esta parte del mundo pensaran (como yo para ser sincero)por fin vió la viga en el ojo propio, despues de ver tantas en los ajenos, y apoyo lo que usted dice, si uno quiere saber quien mató o por que murio el bisabuelo esta en todo su derecho, ya quisieramos eso aca con muchos hermanos y padres

Yo, Yuste dijo...

Lo cierto es que si he tardado es porque el asunto está muy liado -por no decir una vulgaridad-: tanto la prensa como los políticos quieren ver una guerra política e idiológica en donde solo debería haber una busqueda de la verdad. Y digo debería haber y no otra cosa porque también muchas de las organizaciones de "familiares" estan haciendo más demagogia que otra cosa mientras, eso sí, se llenan los bolsillos.
Pero en el fondo, la esencia, dejando de lado todo esto, la verdad es que todo el mundo tiene derecho a saber qué pasó con sus muertos. Los crímenes republicanos quedaron en su mayoría investigados y aclarados durante el franquismo, y ahora queda por investigar los crimenes del franquismo