Sobre el "héroe de Lazkao"





Tal vez sea por nuestra sangre de cazadores, de depredadores, de auténticos reyes de la jungla, la estepa o la sabana, o tal vez porque hemos aprendido menos de lo que creemos en los miles de años que nos separan de aquel tipo que, en lugar de limitarse a recolectar lo que la naturaleza le daba, cultivó el suelo por primera vez. O tal vez porque sí, porque somos animales, racionales, bípedos, implumes y con sombrero, pero animales al cabo. Sea por lo que sea, a veces, en ocasiones, hasta a los más sensatos de entre los miembros de nuestra especie –entre los que no creo que pueda llegar a incluirme nunca- les da por imaginarse armados hasta los dientes machacando a quienes molestan poco o mucho.
Es lo que reflejó en su día la película “Un día de furia”. Un día, una mañana cualquiera, a un tranquilo ciudadano se le “cruzan los cables” y se dedica a vengarse de todos aquellos que le hacen la vida imposible. Sencillamente se cansa de ser un ciudadano sensato y correcto, se cansa de pagar impuestos aparentemente para nada y, tras tirar su parte de contrato social por el retrete, se lía a mamporros contra todos los que le incomodan.
Es solo una película, sí, pero como ya he dicho raro es el que no ha pensado alguna vez en devolver ojo por ojo y diente por diente al tipo que se ríe de nosotros, que nos empuja y no pide perdón, y no digamos al que nos roba la cartera o nos hipoteca hasta las cejas con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Arderá bien esa sucursal?, pensamos mientras nos relamemos golositos. Pero ahí está la clave, en que solo lo pensamos. Solo-lo-pensamos.
Tomarse la justicia por nuestra mano es aplicar una justicia personal y, por tanto, injusta. No es que la justicia impersonal que aplican los Estados democráticos sea muy justa, pero al menos cuenta con el refrendo de millones de personas. Sin embargo, yo solo, cómo puedo considerar que puedo llegar a ser más justo que todos los que me rodean. ¿En qué puedo ser mejor que un criminal o un dictadorzuelo de la catadura de Castro o Franco?.
Así, aunque a veces pensemos que entrar en una “herriko” y destrozarla por sus cuatro costados debería ser considerado como una actividad cultural subvencionable, sabemos que, por muchos colorines que le pongamos, no deja de ser una salvajada que nos rebaja...

...a la calidad y cualidades de los salvajes que tiene a bien abrevar en el susodicho establecimiento.
Y por esto mismo, cuando vemos a un ciudadano harto entrando a mazazos en una “herriko”, podremos sentir lástima por él, por no haber sabido aguantar, pero nunca solidaridad con su acto. ¿Qué le diferencia del que quema una cabina de teléfono?. ¿Acaso el jarraitxu al que le han sorbido el cerebro desde pequeño no cree también que está harto y que le sobran razones?. ¿Qué superioridad moral nos da estar en el lado de los mejores, de los más numerosos y de los más guapos, en el lado de las democracias y los demócratas, en el lado del PP, el PSOE, UPyD, la Colombia de Uribe, Francia o los Estados Unidos, si al final nos rebajamos a la categoría cavernícola de los proetarras?.
Pero esto tan evidente lo sabemos tú y yo, e incluso lo sabe el ciudadano que atacó la “herriko” y ahora lo lamenta de corazón, pero no los proetarras. Ellos creen ver confirmadas tras este acto delictivo sus sospechas más húmedas: que somos iguales, que nosotros somos la misma mierda moral que ellos, o que ellos son tan respetables como nosotros. Y ahí es cuando la fastidian y cuando elevan a los altares a un hooligan ocasional.
Porque si los proetarras se hubiesen quedado calladitos no hubiera pasado nada, la gente hubiera pensado que aquel ataque no tenía justificación aunque fuese más o menos comprensible y santas pascuas. Pero no, a ellos no les basta con eso: ellos deben castigar, aplicar su negra justicia al asaltante, crucificarlo en público, desnudarlo ante el resto del pueblo y mostrarlo cautivo y desarmado. Y bien que se han aplicado al asunto.
No se dan cuenta, porque ni piensan ni nadie espera que algún día empiecen a pensar, que así precisamente es como se convierte al pobre desgraciado protagonista de un patético acto de furia en un héroe con todas las letras. No se dan cuenta de que quienes sintieron simpatía por él ahora sienten amor y quienes no apoyamos su acto ahora sentimos simpatía.
Y lo que es peor –para ellos- no se dan cuenta de que atacando a ese joven, lo único que dejan claro es que tienen miedo. Miedo a quedarse aún más solos, miedo a que cunda el ejemplo, a que surja un espíritu de imitación que les demuestre que no solo son menos, más cobardes, más feos y completamente hijos de puta, sino que además son odiados por aquellos a los que cabezonamente se empeñan en “defender” o “eliminar” en función de complicados criterios raciales y políticos que ni ellos acaban de comprender. Miedo a que descubran que no son más que unos vulgares matonzuelos de clase que si siguen dictando ordenes es porque sus profesores, los políticos, no han tenido la fuerza de voluntad necesaria para dejar en manos de jueces y policías lo que no es otra cosa que la actividad gangsteril de un grupo de mafiosos falsamente abanderados de unos no menos falsos ideales raciales y políticos.
Pero ni con esas el camino de la maza es la vía correcta. Y menos a base de raptos de furia puntuales. A un etarra le da más miedo que se rían de sus ideas a la cara, que le tomen el pelo, que le hablen de sexo cuando él habla de autodeterminapoyas, que el hecho de que un vándalo le pueda convertir en un miembro más del panteón de los gudaris mártires de la causa. A fin de cuentas, morir por sus podridas ideas siempre es más sencillo que vivir conforme a ellas.
Así pues, no seré yo el que alabe el ataque a la “herriko”. Ni seré yo el que crea que esa es forma de solucionar las cosas, ni en “Euskadi” ni en la China. El valor se demuestra, por encima de todo con la superioridad moral que nos da el no ir armados de mazas a destrozar cañeros. Por mucho que lo hagamos con la cara descubierta. El valor es el que demuestran, con la cara igualmente descubierta pero encima día sí y día también y no solo cuando se “les cruzan los cables”, las decenas de concejales vascos que trabajan por sus votantes pese a que se saben amenazados.
Y la mejor ayuda que pueden recibir estos ciudadanos no es que nos armemos de mazas y vayamos a destrozar “herrikos”, sino que les sigamos votando. Y desde luego que sus líderes políticos, los que ni dan la cara ni se la juegan, empiecen a dejar de cogérsela con papel de fumar y cierren de una vez todas las “herrikos” y todo el resto del tinglado economicomafioso de ETA, conservado en sazón por si los asesinos se avenían a negociar con el ilustre ZP.
Solo así se vence, y solo así, además, se convence.

7 comentarios:

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Totalmente de acuerdo. Esta la nuestra, es una Nación de Leyes, pero la delgada línea que separa la Ley más justa de los derechos inherentes de la persona plantea problemas de ética jurídica. ¿Debemos acatar las decisiones de una Justicia pública aún a sabiendas de que nos puedan resultar insatisfactorias o es quizá la solución el echar mano del viejo recurso a la venganza privada, la autotutela y la Ley del Talión? El problema reside en que no existe una fórmula mágica para averiguar de forma universal la respuesta a la pregunta que he planteado.

Salud y buen regreso.

nika dijo...

Podrías tener razón, podrías tenerla si no estuviésemos hablando de treinta largos años de soportar que esos chulos se adueñen de las calles, de treinta años de vivir con miedo y de treinta años de indefensión e incompetencia por parte de quienes tienen la responsabilidad de salvaguardar tu seguridad. Después de treinta años de espera, yo no llamaría a la acción de este chico 'un ataque', yo creo que es legítima defensa.
Y es muy curioso que para detener a este chico fuese tan presta la policía vasca -cuatro ni más ni menos- y se lo llevaran detenido y esposado ¡Nunca había sido tan eficaz!
En fin, Yuste, o la gente empieza a enseñar un poco los dientes o se pasarán otros treinta años mordiendo el polvo.

saludos

Yo, Yuste dijo...

Que no nika.
No a lo que dices de la actuación de la Ertzantza -cuerpo policial que debe gran parte de su existenciaal posteriormente lider batasuno Telesfoto Monzón y por el que no siento ninguna simpatía-: ellos no aparecieron de pronto, sino que ya estaban allí porque unos minutos antes se había desarrollado una concentración de repulsa contra el atentado contra la casa de este chico.
Es decir, estaba para proteger a este chico y a todos los democratas de los degenerados proetarras. Así que si algo se les puede achacar es que no se les pasase por la cabeza proteger también la "Herriko" por si acaso.
Por esto mismo, por motivo de la concentración, es por lo que había cámaras grabando todo desde el minuto cero.

Y no a lo que dices sobre los treinta años de amenzas etarras. El "Espíritu de Ermua", un levantamiento pacífico, valiente, y desde luego duradero, no fruto de un calentón y luego nada, sino un acto diario de repulsa contra el terrorismo, es el camino, y no ir atacando "herrikos".
La prueba es que el PNV traicionó ese espíritu a los pocos meses asutado, y el PSE al poco después, pues veían que rompía su espléndido equilibrio con el nacionalismo separatista -hoy te critico, mañana te la como, pasado me criticas, y al siguiente 69-
Eso asustó a ETA. Eso y no esto. Almenos no, si no cunde el ejemplo y la gente se dedica a hacer lo mismo, pero una "guerrilla civil" asusta a todos, no solo a ellos.

Pero mujer,si hasta los padres del chico han dicho que no estuvo bien y que no quieren que se le encumbre

LUFERURA dijo...

Lamento estar de acuerdo con Nika, aun sabiendo que tienes razón y que lo has argumentado francamente bien.
Pero los sentimientos muchas veces no atienden a razones. Quizás don Emilio G. no se resignó a ser víctima, quizás se queó de la noche a la mañana sin casa, sueños e ilusiones y se dijo voy a ser de los menos, menos guapos, peor y menos víctima.

Porque llegado el momento no tenía nada que perder...

En mi opinión, don Emilio ha cometido un acto tan irracional como el de destruir un nido de ratas, tiene toda mi simpatía, comprensión y ayuda.

Personalmente le digo que no está bien lo que hizo... pero ole sus coj..

Un abrazo, desde este punto de desencuentro.

Yo, Yuste dijo...

No estáis de acuerdo conmigo, y tampoco con los protagonistas, ya que esto es lo que dicen la familia y, supongo, el propio responsable del hecho: "ningún acto de violencia está justificado". "El arrepentimiento" de Emilio tras atacar el local "fue inmediato". Y por último: "Hemos respetado la justicia como el único medio valido para resolver los conflictos, y el castigo de los culpables dentro del Estado de derecho".

No es una cuestión de que estéisafavor o en contra esta vez, sino de que lo plantéis de esta manera: un caletón a cara descubierta tiene mucha repercusión, pero se queda en unos cristales rotos. Una familia socialista que día a día lucho por sus ideales en ese pueblo, y nunca cejó, se dejó amedrentar ni cambió de ideas, no suena muy "atractivo mediáticamente halando", pero es algo para lo que se necesitan mucho más que mil pares de cojones.

Ya os he dicho: prefiero la actitud de sus padres -y la suya hasta hace una semaa- y la de millares de socialistas, populares o updistas, por muy callada que sea, que un arrebato de furia.
Puestos a cabrearse, al menos empezamos una guerra, pero dar cuatro golpes no tiene mérito alguno, por muy con la cara descubierta qe se haga. Y con las guerras ya sabemos lo qe pasa: al final las pierden todos.
¡Si hasta los que nos libraron del nazifascismo en 1945 deben ahora soportar que se les llame "imperialistas"!

nika dijo...

¡Cómo no va a pedir perdón la familia si no les debe llegar la camisa al cuello!
Muy probablemente no sea ése el camino, pero quizás sí sea el modo de que cambie el camino -tan poco efectivo- por el que se está yendo. Se deben cerrar YA las 'herrikos', hay que ilegalizar a todos los partidos etarras y a sus representantes, hay que decir BASTA a la manga ancha que se les da.
Recurrir a la legalidad está muy bien, pero las leyes están al servicio del ciudadano, y no el ciudadano al servicio de la ley. Si la ley es mala, o blanda, se debe cambiar. Pero este estado de sumisión -o resignación- en el que vive el ciudadano vasco, es ya insoportable... desde mi punto de vista, claro.

saludos

Yo, Yuste dijo...

¿Cómo puedes decir eso de una familia que ha dado su cara por el PSOE desde antes de que los curas del PNV armaran a los niñatos de la primera camada de ETA?.
No es miedo, es cordura.

Eso sí, lo demás que dices, no admite discusión, esa "herriko" debería haber sido cerrada hace años.