La guerra de "Bolonia"


Reconozco que para los que, como yo, desde que terminamos la universidad nos hemos mantenido al margen de su vida y novedades -con la notable excepción de los jueves universitarios-, lo del “proceso de Bolonia” nos suena a chino. Pero puesto que día sí, y día también, es portada de todos los noticieros, me he decidido a hacer un pequeño esfuerzo de documentación y síntesis que a continuación os ofrezco para que podáis marcaros el tanto en la próxima conversación que tengáis con vuestros amigos.

¿Qué es el "proceso de Bolonia"?
La fecha de nacimiento de este “proceso de Bolonia” podríamos fijarla en 1999, aunque sus detractores prefieren retrasarla hasta 1995 y por aquí empiezan los problemas, pero comencemos por lo que “es” este proceso y luego ya entraremos en la harina de lo que “no es” o de lo que “no nos dicen que realmente es”.
El “proceso de Bolonia” surgió como una respuesta a nivel europeo –en la actualidad engloba a países de fuera de la UE como Rusia o Montenegro- al paulatino y sensible alejamiento del mundo universitario del mundo real, es decir, laboral. En pocas palabras, su principal objetivo era erradicar la idea de que la universidad es una fábrica de parados, cosa que sin ser del todo cierta, en algunas disciplinas, como en la de historia, es algo bastante aproximado como bien sabe éste que os escribe.
Pero no solo se trataba de eso, sino también de unificar criterios a nivel europeo, de crear un Espacio Europeo de la Educación, que equiparase –aunque no unificase- las distintas titulaciones de cada país, de crear un sistema de tres ciclos –grado, master y doctorado- en el que, aunque los años dedicados a cada cuál varíen por países -ya que en España el grado son 4 años y en otros países ese último año se suma a los 2 de master que aquí se dan-, desaparezca el batiburrillo de diplomaturas, licenciaturas etc... y de paso dar un forma más lógica al sistema de créditos que yo padecí y aún que hoy sigo sin entender.
Igualmente, y basándose en las lecciones aprendidas en el pasado y de glorioso recuerdo –para los que viajaron y ligaron con él- programa “Erasmus”, que algunos maliciosos bautizaron como “Orgasmus”, se trató de dar un impulso a la cooperación entre universidades y al movimiento de alumnos a nivel internacional.
En fin, objetivos todos muy pertinentes y acertados, pues a las universidades no les venía nada mal este lavado de cara a nivel continental, como muy pocos podrán negar.

¿Qué es "también" Bolonia?
De forma pareja a esta serie de medidas, “Bolonia” apuesta por otras menos fáciles de “vender”, otras políticas con las que es más difícil comulgar y en las que se enquista todo el meollo de las furibundas críticas que está recibiendo.
Por una parte, el enorme coste que el sistema de “masters” conlleva para los alumnos. Hasta ahora, un joven podía salir de la universidad bastante bien preparado, al menos teóricamente, con una especialidad algo más que esbozada aprendida en los últimos dos años de sus estudios. Sin embargo, con “Bolonia” los tres o a lo sumo cuatro años de “grado” se quieren dedicar únicamente a estudios generales y la especialidad se deberá adquirir en un master de dos o tres años, que cuestan la broma de tres a seis mil euros en total. Todo un palo para las familias humildes, que antes, y casi gratis, podían tener a un especialista en arte clásico, por decir algo, y que ahora deberán pagar el master del chico para que se especialice. Es decir, que saldrá igual de licenciado, pero menos preparado teóricamente si no hace ese master.
Eso sí, también es cierto que, por el contrario, saldrá mucho más preparado prácticamente, esto es, laboralmente, ya que “Bolonia” incide mucho en este particular, el de la preparación para el mercado laboral, algo que hasta ahora era olímpicamente ignorado por parte de los divinos rectores. Sin embargo, también aquí surge otro gran problema, ya que si se prepara a los alumnos para el mercado laboral, al final será la empresa y no el alumno, el que elija su especialidad. Por decirlo gráficamente, ¿qué puede hacer una empresa con un licenciado en filosofía fanático de Kant?. Nada. Así que para no servir para nada, que estudie “Humanidades y empresa” que es como una “empresariales” en plan culto y refinado, pero empresariales a fin de cuentas. A los hechos me remito: en la universidad que yo estudié han desaparecido filología hispánica e historia y en su lugar han florecido varias carrerillas híbridas de estas como “Humanidades y empresa” y otras de nombres aún más emperifollados.
Aunque no es este el único problema, ya que, bien mirado, de hecho ni siquiera puede ser considerado un problema pues, la verdad, si queremos que la universidad se adapte al mundo laboral, habremos de dar por sentado que determinados sacrificios son lógicos, y puede que en la Antigua Grecia hubiese una demanda de filósofos altísima, pero hoy día es bastante escasita. Peor es, sin embargo, que se apueste por abrir otras vías de financiación para las universidades públicas, que pasan desde por una subida de tasas hasta por una entrada de esa misma empresa privada en el mundo universitario, que ya tiene más bemoles.
De hecho, los opositores al “proceso de Bolonia” ven en todo esto nada más que la puesta en práctica de un memorando firmado en 1995 por la European Round Table of Industrialists (ERT) o Mesa Redonda de los Empresarios Europeos, grupo que engloba a algunas de las primeras multinacionales europeas, y que buscaba en esa fecha “presentar la visión de los empresarios respecto a cómo ellos creen que los procesos de educación y aprendizaje en su conjunto pueden adaptarse para responder de una manera más efectiva a los retos económicos y sociales del momento”. Una visión que no difiere mucho de lo que hoy día es la apuesta de “Bolonia”.
Todo esto sin contar con que el cambio se está haciendo, al menos en España, mal y rápido y sin los fondos necesarios, cosa que ya debería resultarnos rara, pues si bien es cierto que en España se invierte menos en educación que en Taifas, con todos los cambios de sistema educativo que hemos padecido, ya deberíamos hacer estas transiciones de memoria y sin coste alguno.

Mi opinión personal e intransferible
En resumen, se trata éste de un tema complejo y en el que ninguna de las dos partes lleva toda la razón, pero en el que tampoco se puede decir que alguna de ellas esté completamente equivocada. No se trata de un duelo entre inmovilistas y regeneracionistas ni tampoco entre capitalistas y anticapitalistas, sino de un montón de pequeñas batallas que dibujan una guerra en la que, como en casi todas las de verdad, ninguno de los dos bandos lleva toda la razón aunque gane de forma aplastante.
Aunque ni siquiera algo tan serio como tener razón justifica la radicalidad de algunos sectores estudiantiles ni la brutalidad con la que, desde el gobierno autonómico catalán, se ha lanzado contra esos mismos estudiantes radicales –y no radicales, porque no me imagino a un antidisturbios preguntando filiación gentilmente- a sus efectivos policiales.

6 comentarios:

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Pues la verdad es que tu exposición es honradamente imparcial, por no obviar que estoy de acuerdo en lo esencial como miembro que soy de la Comisión de Bolonia de mi facultad, y que por tanto, conozco de forma más o menos clara donde radica el truco y la trampa del nuevo plan.

Aún con todo, falta información, coordinación y concreción por parte de las pertinentes autoridades.

Saludos.

Yo, Yuste dijo...

Hombre Andrés, pues cuando tengas un minuto te agradecería todo lo que puedas aportar, y sabes que tu opinión siempre es apreciada por los cuatro gatos -y Nika- que llemos el blog.
Nika, no te cuento como "gata" porque eres una "pantera", jajaja

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Humildemente creo que mis conocimientos sobre Bolonia se circunscriben a Derecho. Aún así, hay una serie de puntos comunes con la mayoría de la carreras (salvo Medicina, la carrera mimada);

-El plan de Bolonia afecta directa o indirectamente a todos aquellos universitarios españoles que comenzaron en Octubre de 2007 sus estudios en su universidad. Ello se debe a un decreto legislativo que sirve de transposición de la directiva comunitaria que configura la estructura básica del plan de Bolonia y deja su adaptación a la voluntad de cada nación. Este decreto también viene a garantizar la docencia no presencial y la convocatoria de exámenes por los planes de estudio anteriores hasta 2015.

-Las licenciaturas pasan de 5 a 4 años, lo cual lleva a una necesaria reducción de la oferta docente en materia de créditos de libre elección, que se suprimen, o de optativas, que en muchas de las carreras ofertadas se reducen considerablemente.

-En la mayoría de la carreras se necesitará un postgrado o "master", que sería la formación especializada que seguiría a la general o básica de cada carrera. El invento del postgrado de marras cuesta, según he oído, entre millón y tres millones de las extintas pesetas, en función de la región en la que se curse el mismo. Para mitigar el alto coste de esta especialización se mantendrá el sistema de becas, sistema que no lo establece Bolonia sino el Ministerio. En caso de no conseguir beca, el alumno interesado puede solicitar un préstamo al Estado a "tipo 0" que devolverá en varios plazos una vez comienze a tener ingresos propios.
La coña marinera; el postgrado será necesario para la colegiación en ciertas disciplinas y profesiones (como es el caso de Derecho).

-El plan Bolonia tiene por objetivo facilitar la movilidad laboral de los nacionales de los estados partícipes del Plan. Entre los estados que se han sumado al susodicho y rimbombante EEES tenemos por un lado a gran parte, por no decir la totalidad, de las naciones integrantes de la UE, Rusia, Kazajistán, Ucrania si mal no recuerdo y alguna república centroasiática más. El problema está en que para las carreras de Humanidades y Ciencias Sociales no todos los países reconocen todas las titulaciones. El plan pierde sentido en el caso de Derecho, que queda excluído para la Gran Bretaña, pues ellos se rigen por el Common Law, para Alemania, Países Bajos y alguna otra nación de la Europa septentrional.

-Otra novedad es la que afecta la docencia. Junto con la enseñanza teórica, se establecerán un número determinable de créditos no presenciales (los "deberes para casa"), seminarios y clases prácticas presenciales. Problema; no todas las facultades tienen medios materiales y humanos suficientes para llevar a cabo este tipo de actividad docente, en especial las facultades de aquellas universidades pequeñas y públicas.

Mi opinión; prefiero quedarme como estoy, con el plan de 2003 que rige para mi facultad, o ya puestos a pedir, pediría la vuelta al plan de 1953, que dió buenos resultados tal y como atestiguan sus 50 de vigencia.

Espero haber sido de ayuda. Un saludo.

Yo, Yuste dijo...

Desde luego a mí me ha resultado de mucha ayuda y lo considero un complemento necesario de mi artículo
Muchas gracias

Martín dijo...

Hum, sin opinar de Bolonia, porque no lo conozco, lo que si me quedo claro cuando termine la carrera (geografia e historia cuando la cursaba yo aun) es que hacia falta un cambio brutal en la misma, lo de fabrica de parados era la definicion exacta, no se prestaba la mas minima atencion a lo que vendria despues(menos el ultimo año, cuando los profesores te vendian sus academias de preparacion para las oposiciones), no existia relacion entre el mercado laboral y la universidad...aparte de que confieso que mi idea de especializarme en historia se me quito completamente viendo el nivel de politizacion (aquello parecia una especie de academia de ciencias historicas de la antigua URSS...) tan enorme que tenia. No se trataba de sacar buenos historiadores, se sacaba de ideologizarlos, supongo que por eso de que quien hace la historia es quien la escribe...

No se, mi decepcion con el mundo universitario fue enorme, confieso que perdi muchisimo del respeto que antes de entrar en el le tenia, incluso de cara a "estar preparado". A mi se me quedo la sensacion de que sabia mas historia antes de entrar alli, que despues.

Y sobre las becas...me parece estupendo que existan, y creo que son absolutamente necesarias, para que todo el que valga (creo completamente en la meritocracia, quien mas meritos reuna, sea cual sea su clase social, es quien se debe llevar el gato al agua). Pero eso, para el que lo valga, no repartirlas a porrillo sin sentido, como a veces parecia que se hacia(al menos en ciertos ejemplos que vi). No se, creo que se crea una cultura de cero esfuerzo(que de hecho existia entre muchos de mis compañeros) entre los universitarios, El de que no hay que ganarse las habichuelas con el sudor de su frente...no se, creo que a muchos universitarios de mi epoca (y me incluyo yo) le hacia falta, mas que pegarse estudiando los meses de verano, estar trabajando, para ver lo duro que es...

La universidad era demasiado "comoda" (y para mi demasiado sectaria en ciertas carreras, lo que practicamente la invalida), y desde luego en esa epoca le hacia falta una renovacion total. Es que muchos entramos en la universidad como si fuera simplemente el siguiente paso necesario tras el colegio y el instituto, y confieso que menos la mayor libertad(y el menor contacto con los profesores) y las cervezas, tampoco cambiaba demasiado...

Que ya digo, no se si Bolonia es o no la solucion, pero...alguna haca falta.

Para mi se debe fomentar la cultura del esfuerzo, el de que nada es gratis, el de el que algo quiere algo le cuesta...y si pudiera ser el que lo importante es aprender a pensar por ti mismo,y que no se trata de imponer tus ideas a tus alumnos, ni de intentar guiarlos por la senda de la(tu) verdad...

Saludos

nika dijo...

Otro de los puntos por el que no tiene buena acogida, es por la obligatoriedad de la asistencia a clase. Las horas de clase aumentan y, claro, quienes trabajan además de estudiar, se ven en una disyuntiva (aunque puedes optar por la vía lenta).
Yo no veo mal el plan Bolonia. Además, leí que el préstamo que te concede el Estado para los masters, lo devuelves si encuentras trabajo durante los primeros cinco años despúes de incorporarte al mundo laboral, si no, se te condonaba la deuda.

saludos

PD. Mientras no me veas como a la Pantera Rosa -que me ponía de los nervios-, te dejo creer lo que quieras :-P