Británicos:
Limey: Término empleado en los Estados Unidos y Canadá para calificar a los británicos. Al principio se usaba solo para motejar a los marineros de esta nacionalidad aunque con los años se ha extendido a todos los súbditos de Su Graciosa Majestad. Deriva de la limas, más fáciles de cultivar que los limones en las islas del Caribe británico, y cuyo zumo era muy apreciado por los marineros británicos como remedio contra el escorbuto.
Pommy: Entre los australianos, los neozelandeses, los sudafricanos anglófonos y los afrikáans o descendientes de los holandeses es corriente este término que en algunos casos es considerado muy ofensivo. Su origen parece estar en los pompones rojos que llevaban en sus sombreros los marineros ingleses encargados del transporte de prisioneros de la metrópoli a las colonias, sobre todo Australia.
Bife: En Portugal se habla de “bife” para referirse a los turistas ingleses, mote derivado de la palabra “beaf”, carne de vaca. Para las turistas inglesas emplean la palabra “bifa”.
Tommy: Por este apodo genérico se solía conocer durante la Gran Guerra a los soldados británicos entre las tropas alemanas –aunque también entre los franceses y los países de la Commonwealth- y así les solían llamar a gritos desde sus trincheras al otro lado de la “Tierra de Nadie”. Al igual que los británicos era “Tommys”, los alemanes eran “Fritzs” y los norteamericanos “Joes”.
Si bien su origen podría estar en un célebre poema de Rudyard Kipling llamado “Tommy” y publicado en 1892 o en la “music hall” del año siguiente “Private Tommy Atkins”, parece que el término Tommy ya se conocía en el siglo XVIII.
Guris: Por ser los británicos los padres del turismo moderno dejaremos aquí consignado este apodo más jocoso que ofensivo, aunque el término español “guiri” valga para todos los turistas extranjeros que no hablan nuestra lengua, sobre todo si son de origen anglosajón, germano, nórdico o incluso japonés -es decir, los que vienen con dinero-, y además llevan sombrero mexicano, calcetines rojos y chancletas y piden cerveza a cada minuto, menos a la hora de la paella o el cocido, que suelen acompañar con una “cocacola” bien fresquita.
Si bien su origen es algo oscuro, la palabra podría derivar de “guirigay” por el sonido de los idiomas de estos turistas o bien del apodo decimonónico “guiri”, con el que se motejaba en la Navarra del siglo XIX a los soldados y partidarios de la reina Maria Cristina, los “liberales” –también apodados “cristinos” que en euskera podría sonar “guiristinos”-, aunque según Pérez Galdós el mote podría venir de las iniciales G.R.I. “Guardia Real de Infantería”. Tras las guerras carlistas pasó a llamarse así por extensión todos los uniformados, incluida la Guardia Civil, y de ahí el actual “guripa”.
Por cierto, que si los cristinos eran “guiris”, los carlistas eran “carcas”.
Españoles:
Gachupín: En México se llama “gachupines” a los españoles, sobre todo a los recién llegados al país. Deriva de la palabra portuguesa cachopo, niño. Si bien hoy día puede tener también un sentido despectivo, antiguamente era empleada por los mismos españoles para identificar a sus compatriotas recién llegados y todavía no aclimatados.
Dons: Durante la Guerra de Cuba los soldados norteamericanos motejaban a los españoles como “dons”, palabra derivada de la fórmula de tratamiento de respeto que se antepone a los nombres de pila masculinos en castellano. Tal vez tenga además reminiscencias quijotescas, lo desconozco.
Gallego: Para cabreo de unos pocos españoles y alegría de los más, por “gallego” se entiende en muchas de las repúblicas hermanas de América al conjunto de los nacidos en España sin importar un comino si fueron estos “gallegos” realmente alumbrados en “A Coruña” o en Cieza, Murcia.
Así un vasco pasa a ser un gallego desde el momento en el que pisa La Habana o Buenos Aires, dándose el curioso caso de que, siendo por esas latitudes tan aficionados a poner el gentilicio como mote (“el vasco” Arruabarrena, por ejemplo), ese mismo vasco puede ser el gallego “vasco” Barrenetxea.
Aún así no en toda América se identifica a los españoles con los gallegos ya que en Costa Rica un “gallego” es un tonto, mientras que en el Salvador es un tartamudo, lo que en su día provocó que los voceros del minoritario partido gallego BNG pusiesen el grito en el cielo.
Norteamericanos:
Gringo: Si bien se dice que “gringo” es una palabra de origen mexicano –válida para todos los anglosajones- derivada de una anécdota de finales del siglo XIX según la cual llegaron al puerto mexicano de Mazatlán (Sinaloa) unos marineros ingleses que comenzaron a cantar una canción cuyo estribillo decía "Green grow the rushes" que a los naturales del lugar sonó a “Grin-go”, parece ser que este término ya se empleaba años antes en Málaga con aquellos que no hablaban bien el castellano y en Madrid para los irlandeses allí residentes.
Yankee o yanqui: Tal vez sea el mote más popular e internacional con el que se conoce a los ciudadanos de los Estados Unidos que por otra parte no tienen un gentilicio propio ya que “norteamericanos” también lo son los mexicanos y los canadienses y estadounidenses pueden serlo igualmente los mexicanos, naturales de los Estados Unidos de Mexicanos -aunque mucha gente crea que México se llama oficialmente México “a secas”, realmente su nombre es este otro-.
Su origen podría estar en los muchos inmigrantes holandeses que vivían en las antiguas “Trece Colonias”, como Nueva York, y entre los que debía abundar el nombre de Jan, Juan, cuyo diminutivo era Janke. Desde luego lo que sí sabemos es que ya se empleaba en los tiempos en que aún vivían bajo el yugo británico y que estos mismos lo usaron en ocasiones de forma despectiva.
Aunque en esencia debería emplearse solo para aquellos que provienen de los estados del norte de la Unión, en contraposición a los “dixies” del sur, es mucho más precisa esta simpática frase del poeta E. B. White que he sacado de la Wikipedia: “Para los extranjeros, un yanqui es un estadounidense. Para los estadounidenses, un yanqui es un norteño. Para un norteño, un yanqui es alguien del este. Para alguien del este, un yanqui es alguien de Nueva Ingleterra. Para alguien de Nueva Inglaterra, un yanqui es un vermonteño. Y, en Vermont, un yanqui es alguien que come pastel para el desayuno”.
Derivado de yankee y no sin poca imaginación, por cierto, sería el mote australiano “seppo”, que es la abreviatura de “septic tank”, al que de alguna manera supieron llegar partiendo de la palabra yankee.
De todas maneras a los norteamericanos también se les conoce en muchos países por la abreviatura de “americano” en sus respectivos idiomas. Así se les llama “ami” en alemán, “amcsi” en húngaro o “ricain” en francés.
Alemanes:
Boche: Apodo adoptado por varios idiomas de origen francés. Su origen podría estar en una derivación de la palabra francesa “allemand”, alemán, que en las regiones cercanas a Alemania se pronunciaría “al(le)moche” y de allí “alboche”. Y como “alboche” sonaría parecido a “caboche”, repollo, pues eso, “boche”
Kraut: Apodo inglés particularmente popular desde la Segunda Guerra Mundial derivado del famoso plato alemán “sauerkraut”, col agria o chucrut, si bien es probable que ya se empleara desde mucho antes ya que la col agria también gozó de fama entre la marina británica como fuente de vitamina C hasta que fue sustituida por las limas, y al continuar empleándose entre los marinos alemanes, cuando estos adoptaron el término americano “limeys” para los británicos, aquellos hicieron lo mismo con “krauts” para los germanos.
Huns: Hunos en castellano. El origen de este término despectivo muy corriente entre los británicos durante la Gran Guerra podría estar en un encendido discurso del Kaiser Guillermo II dirigido a los soldados que envió a China a luchar contra los Boxers –junto con los británicos entre otros, por cierto- y en el que les animó a comportase contra éstos como lo hubieran hecho los hunos. En su momento estas palabras no provocaron polémica alguna, pero fueron desenterradas en 1914 tras la invasión alemana de Bélgica, cuando las víctimas de los germanos pasaron a ser belgas y no chinos.
Doryphore: Mote de origen francés dado a los soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Los “doriphores” son los escarabajos rojos de la patata, y si se les puso a los alemanes fue por la rapacidad de sus mandos que requisaron gran parte de la producción agrícola e industrial francesa durante los años de ocupación.
Szkop: Apodo despectivo empleado por los bravos polacos para referirse a los soldados de la Wehrmacht, y por extensión a todos los alemanes, desde la Segunda Guerra Mundial y cuyo significado es “carnero castrado”. La presencia de tropas nazis de ocupación por casi toda Europa hizo que todas las poblaciones ocupadas inventasen motes para los alemanes, desde los macedonios –“Švaba”, esto es suabos- hasta los holandeses –“mof”-.
Franceses:
Gabacho: Según Corominas, “gabacho” es una palabra de origen occitano, “gavach”, que se empleaba para hacer referencia a los montañeses “groseros” que habitaban en las tierras septentrionales del país. Su significado literal es “buche de ave” o “bocio”, una enfermedad muy corriente entre estas gentes. Posteriormente sería adoptada por los españoles para referirse a los franceses en general.
Nota curiosa, como el término “gringo” ha perdido gran parte de su carga despectiva en México llegándose al extremo de que los mismos norteamericanos se denominan a sí mismos “gringos”, ha empezado a ponerse de moda el apodo de “gabacho” como sustitutivo.
Franchute: También empleado en castellano, algunos dicen que es más despectivo que gabacho. No se trata más que de una corrupción nada imaginativa del término francés. En México, donde como ya hemos dicho emplean gabacho para los norteamericanos, franchute es más corriente que en España.
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