Tom y Jerry visitan España (1931)


Hoy os dejo una curiosidad realmente curiosa: unos dibujos estadounidenses de 1931 sobre un par de tipos que visitan España. Pese a los años pasados esta claro que hay tres cosas que se mantienen muy vivas en la España de hoy día: los chiringuitos playeros con su ¡fiesta!, los toros, y los porteros de discoteca.
Juzgad vosotros mismos:



Nota: la 18 enmienda era la que imponía la "ley seca".

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Apodos nacionales más o menos despectivos


Británicos:

Limey: Término empleado en los Estados Unidos y Canadá para calificar a los británicos. Al principio se usaba solo para motejar a los marineros de esta nacionalidad aunque con los años se ha extendido a todos los súbditos de Su Graciosa Majestad. Deriva de la limas, más fáciles de cultivar que los limones en las islas del Caribe británico, y cuyo zumo era muy apreciado por los marineros británicos como remedio contra el escorbuto.

Pommy: Entre los australianos, los neozelandeses, los sudafricanos anglófonos y los afrikáans o descendientes de los holandeses es corriente este término que en algunos casos es considerado muy ofensivo. Su origen parece estar en los pompones rojos que llevaban en sus sombreros los marineros ingleses encargados del transporte de prisioneros de la metrópoli a las colonias, sobre todo Australia.

Bife: En Portugal se habla de “bife” para referirse a los turistas ingleses, mote derivado de la palabra “beaf”, carne de vaca. Para las turistas inglesas emplean la palabra “bifa”.

Tommy: Por este apodo genérico se solía conocer durante la Gran Guerra a los soldados británicos entre las tropas alemanas –aunque también entre los franceses y los países de la Commonwealth- y así les solían llamar a gritos desde sus trincheras al otro lado de la “Tierra de Nadie”. Al igual que los británicos era “Tommys”, los alemanes eran “Fritzs” y los norteamericanos “Joes”.
Si bien su origen podría estar en un célebre poema de Rudyard Kipling llamado “Tommy” y publicado en 1892 o en la “music hall” del año siguiente “Private Tommy Atkins”, parece que el término Tommy ya se conocía en el siglo XVIII.

Guris: Por ser los británicos los padres del turismo moderno dejaremos aquí consignado este apodo más jocoso que ofensivo, aunque el término español “guiri” valga para todos los turistas extranjeros que no hablan nuestra lengua, sobre todo si son de origen anglosajón, germano, nórdico o incluso japonés -es decir, los que vienen con dinero-, y además llevan sombrero mexicano, calcetines rojos y chancletas y piden cerveza a cada minuto, menos a la hora de la paella o el cocido, que suelen acompañar con una “cocacola” bien fresquita.
Si bien su origen es algo oscuro, la palabra podría derivar de “guirigay” por el sonido de los idiomas de estos turistas o bien del apodo decimonónico “guiri”, con el que se motejaba en la Navarra del siglo XIX a los soldados y partidarios de la reina Maria Cristina, los “liberales” –también apodados “cristinos” que en euskera podría sonar “guiristinos”-, aunque según Pérez Galdós el mote podría venir de las iniciales G.R.I. “Guardia Real de Infantería”. Tras las guerras carlistas pasó a llamarse así por extensión todos los uniformados, incluida la Guardia Civil, y de ahí el actual “guripa”.
Por cierto, que si los cristinos eran “guiris”, los carlistas eran “carcas”.


Españoles:

Gachupín: En México se llama “gachupines” a los españoles, sobre todo a los recién llegados al país. Deriva de la palabra portuguesa cachopo, niño. Si bien hoy día puede tener también un sentido despectivo, antiguamente era empleada por los mismos españoles para identificar a sus compatriotas recién llegados y todavía no aclimatados.

Dons: Durante la Guerra de Cuba los soldados norteamericanos motejaban a los españoles como “dons”, palabra derivada de la fórmula de tratamiento de respeto que se antepone a los nombres de pila masculinos en castellano. Tal vez tenga además reminiscencias quijotescas, lo desconozco.

Gallego: Para cabreo de unos pocos españoles y alegría de los más, por “gallego” se entiende en muchas de las repúblicas hermanas de América al conjunto de los nacidos en España sin importar un comino si fueron estos “gallegos” realmente alumbrados en “A Coruña” o en Cieza, Murcia.
Así un vasco pasa a ser un gallego desde el momento en el que pisa La Habana o Buenos Aires, dándose el curioso caso de que, siendo por esas latitudes tan aficionados a poner el gentilicio como mote (“el vasco” Arruabarrena, por ejemplo), ese mismo vasco puede ser el gallego “vasco” Barrenetxea.
Aún así no en toda América se identifica a los españoles con los gallegos ya que en Costa Rica un “gallego” es un tonto, mientras que en el Salvador es un tartamudo, lo que en su día provocó que los voceros del minoritario partido gallego BNG pusiesen el grito en el cielo.


Norteamericanos:

Gringo: Si bien se dice que “gringo” es una palabra de origen mexicano –válida para todos los anglosajones- derivada de una anécdota de finales del siglo XIX según la cual llegaron al puerto mexicano de Mazatlán (Sinaloa) unos marineros ingleses que comenzaron a cantar una canción cuyo estribillo decía "Green grow the rushes" que a los naturales del lugar sonó a “Grin-go”, parece ser que este término ya se empleaba años antes en Málaga con aquellos que no hablaban bien el castellano y en Madrid para los irlandeses allí residentes.

Yankee o yanqui: Tal vez sea el mote más popular e internacional con el que se conoce a los ciudadanos de los Estados Unidos que por otra parte no tienen un gentilicio propio ya que “norteamericanos” también lo son los mexicanos y los canadienses y estadounidenses pueden serlo igualmente los mexicanos, naturales de los Estados Unidos de Mexicanos -aunque mucha gente crea que México se llama oficialmente México “a secas”, realmente su nombre es este otro-.
Su origen podría estar en los muchos inmigrantes holandeses que vivían en las antiguas “Trece Colonias”, como Nueva York, y entre los que debía abundar el nombre de Jan, Juan, cuyo diminutivo era Janke. Desde luego lo que sí sabemos es que ya se empleaba en los tiempos en que aún vivían bajo el yugo británico y que estos mismos lo usaron en ocasiones de forma despectiva.
Aunque en esencia debería emplearse solo para aquellos que provienen de los estados del norte de la Unión, en contraposición a los “dixies” del sur, es mucho más precisa esta simpática frase del poeta E. B. White que he sacado de la Wikipedia: “Para los extranjeros, un yanqui es un estadounidense. Para los estadounidenses, un yanqui es un norteño. Para un norteño, un yanqui es alguien del este. Para alguien del este, un yanqui es alguien de Nueva Ingleterra. Para alguien de Nueva Inglaterra, un yanqui es un vermonteño. Y, en Vermont, un yanqui es alguien que come pastel para el desayuno”.
Derivado de yankee y no sin poca imaginación, por cierto, sería el mote australiano “seppo”, que es la abreviatura de “septic tank”, al que de alguna manera supieron llegar partiendo de la palabra yankee.
De todas maneras a los norteamericanos también se les conoce en muchos países por la abreviatura de “americano” en sus respectivos idiomas. Así se les llama “ami” en alemán, “amcsi” en húngaro o “ricain” en francés.


Alemanes:

Boche: Apodo adoptado por varios idiomas de origen francés. Su origen podría estar en una derivación de la palabra francesa “allemand”, alemán, que en las regiones cercanas a Alemania se pronunciaría “al(le)moche” y de allí “alboche”. Y como “alboche” sonaría parecido a “caboche”, repollo, pues eso, “boche”

Kraut: Apodo inglés particularmente popular desde la Segunda Guerra Mundial derivado del famoso plato alemán “sauerkraut”, col agria o chucrut, si bien es probable que ya se empleara desde mucho antes ya que la col agria también gozó de fama entre la marina británica como fuente de vitamina C hasta que fue sustituida por las limas, y al continuar empleándose entre los marinos alemanes, cuando estos adoptaron el término americano “limeys” para los británicos, aquellos hicieron lo mismo con “krauts” para los germanos.

Huns: Hunos en castellano. El origen de este término despectivo muy corriente entre los británicos durante la Gran Guerra podría estar en un encendido discurso del Kaiser Guillermo II dirigido a los soldados que envió a China a luchar contra los Boxers –junto con los británicos entre otros, por cierto- y en el que les animó a comportase contra éstos como lo hubieran hecho los hunos. En su momento estas palabras no provocaron polémica alguna, pero fueron desenterradas en 1914 tras la invasión alemana de Bélgica, cuando las víctimas de los germanos pasaron a ser belgas y no chinos.

Doryphore: Mote de origen francés dado a los soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Los “doriphores” son los escarabajos rojos de la patata, y si se les puso a los alemanes fue por la rapacidad de sus mandos que requisaron gran parte de la producción agrícola e industrial francesa durante los años de ocupación.

Szkop: Apodo despectivo empleado por los bravos polacos para referirse a los soldados de la Wehrmacht, y por extensión a todos los alemanes, desde la Segunda Guerra Mundial y cuyo significado es “carnero castrado”. La presencia de tropas nazis de ocupación por casi toda Europa hizo que todas las poblaciones ocupadas inventasen motes para los alemanes, desde los macedonios –“Švaba”, esto es suabos- hasta los holandeses –“mof”-.


Franceses:

Gabacho: Según Corominas, “gabacho” es una palabra de origen occitano, “gavach”, que se empleaba para hacer referencia a los montañeses “groseros” que habitaban en las tierras septentrionales del país. Su significado literal es “buche de ave” o “bocio”, una enfermedad muy corriente entre estas gentes. Posteriormente sería adoptada por los españoles para referirse a los franceses en general.
Nota curiosa, como el término “gringo” ha perdido gran parte de su carga despectiva en México llegándose al extremo de que los mismos norteamericanos se denominan a sí mismos “gringos”, ha empezado a ponerse de moda el apodo de “gabacho” como sustitutivo.

Franchute: También empleado en castellano, algunos dicen que es más despectivo que gabacho. No se trata más que de una corrupción nada imaginativa del término francés. En México, donde como ya hemos dicho emplean gabacho para los norteamericanos, franchute es más corriente que en España.

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Carmen, la cigarrera... ¿de Etxalar?


¿Verdad o mentira?. Ni el propio cabo que la llevaba presa camino de la cárcel -tras haber ésta dado muerte a una compañera y haber rajado la cara de otra apunta de navaja- las tenía todas consigo, pero según don Prospero de Mérimée esta fue la conversación que ambos tuvieron al punto de que Carmen, la andaluza por antonomasia, se diese cuenta de que su guardián venía de “las Provincias”:
“- Laguna ene bihotsarena, compañerito de mi corazón, ¿Es usted de aquella tierra?.
Señor –dice el cabo- nuestra lengua es tan hermosa, que cuando la oímos en país extraño nos hace estremecer…
- Yo querría que me trajeran a un confesor de las Provincias –añadió tímidamente.
- Soy de Elizondo –le contesté en vasco conmovido al oír hablar mi lengua.

- Yo soy de Echalar –dijo ella-. De Echalar (un pueblo a cuatro leguas del mío) unos gitanos me trajeron a Sevilla. Ahora estaba trabajando en la fábrica para pagarme la vuelta a Navarra, junto a mi pobre padre que no tiene otro sustento que el mío, más una pequeña huerta con veinte manzanas para hacer sidra. ¡Ah! ¡Si estuviera yo en mi tierra frente a nuestra montaña blanca!. Esta tarde me insultaron porque no soy de este país de ladrones, vendedores de naranjas podridas; y esas golfas se pusieron todas en contra mía porque les dije que todos los valentones de Sevilla, con sus navajas y todo, no achicarían a un muchacho de los nuestros con su boina azul y su maquila (bastón en castellano). Compadre, amigo, ¿no haría usted nada a favor de su paisana?.”
Ya veis que cosa más curiosa, la quintaesencia de la mujer andaluza de grandes ojos “como los faros de un Citroen” pudo ser Navarra y euskalduna. O tal vez todo fue una mentira. Sea como fuere, no so contaré más por si queréis leer la novela.

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Euskadi o Euskal Herria


¿Se debe decir Euskal Herria o Euskadi?, ¿Significan lo mismo?.
La enésima resurrección de esta polémica se acaba de producir hace escasas horas cuando un numeroso grupo de futbolistas vascos, navarros y del País Vasco francés -permitidme que los presente así y no como "de Euskal Herria" o de "Euskadi" para no destripar el texto en el primer párrafo- han anunciado que no jugaran el próximo partido amistoso de la selección de "Euskadi" si no se mantiene la denominación de "Euskal Herria", yendo así en contra de los deseos de la Federación Vasca de Fútbol que recientemente había anunciado la vuelta a la vieja denominación de "Euskadi" que, por cierto, ellos mismos habían cambiado el pasado año.
Comencemos pues por la historia de los términos y su significado y luego, ya nos ocuparemos de la decisión de estos futbolistas.

Euskal Herria o Euskadi

Según la Sociedad de Estudios Vascos, "Euskal Herria" hace referencia "a un espacio o región cultural europea, situado a ambos lados de los Pirineos y que comprende territorios de los estados español y francés. Por lo tanto, se conoce como Euskal Herria o Vasconia al espacio en el que la cultura vasca se manifiesta en toda su dimensión.". Más claro el agua: Euskal Herria hace referencia a un espacio en el que florece una cultura particular, bien es cierto que mezclada con las culturas hispánica y francófona, pero aún con todo con una personalidad propia que se remonta a la noche de los tiempos. Un término, por cierto, que ya aparece en el siglo XVI para referirse a la tierra en la que se habla euskera.
Un término al que últimamente se le ha asignado un marco geopolítico alejándolo así de su significado como espacio cultural. Un nuevo marco bastante precario si se me permite, ya que es ridículo enmarcar una lengua prerromana, la más antigua de Europa, que se dice pronto, a unos límites políticos fijados, en el mejor de los casos, en la Alta Edad Media. Si me permitís el tonto pero muy gráfico ejemplo, es como servir un Château Lafitte de 1787 en un moderno, ecológico e irrompible vaso de plástico.
Pero sobre todo es precario porque el euskara, como todos los idiomas, algo vivo, ni se circunscribe a éste ni en todo él se habla euskara con la misma intensidad, si acaso se llega a hablar con intensidad alguna. No hay que retrotraerse a la época romana en la que el euskara se extendía en sus múltiples variantes incluso al valle de Arán, sino a nuestros días, donde es más fácil escuchar hablar en euskara poblaciones cántabras que en algunas de la Rivera navarra. Y eso sin olvidar que una de las ciudades que más vascos contiene no es otra que Madrid.
Algo, por cierto que también pasa con el castellano y la hispanidad, ya que si marcamos su límite norte en la frontera entre México y los EE.UU. nos dejamos en el tintero a una de las mayores comunidades de hispanoparlantes del mundo por el simple hecho de que en el país norteño el inglés sea la lengua oficiosa. Pero como parece que todos necesitamos unas fronteras marcando nuestro territorio para sentirnos cómodos –un sentimiento más propio de los chuchos que de los humanos, por cierto- habremos de dar por buenos ambos marcos geopolíticos.
¿Y "Euskadi"?. Euskadi es la versión moderna de uno más de los neologismos que...

...inventó Sabino Arana –autor también de otro muy popular: "ikurriña"-: "Euzkadi", así escrito, con zeta. Que, al contrario de lo que hoy se cree, no se limitaba únicamente a las tres provincias vascas, sino a lo que hoy día se denomina "Euskal Herria". "Euskal Herria" en este caso sí, como unidad política. Un término por tanto aplicado a un espacio político y no tanto cultural.
Un término que solo hoy día hace referencia únicamente a las provincias de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava, y esto por arte del Estatuto de Guernica y sus múltiples interpretaciones modernas. Desde luego, cuando el primer Gobierno Vasco allá por el año 36, con la Guerra Civil ya declarada, lo empleó oficialmente por primera vez no le dio ese mutilado significado, aunque no estaba ni está ahora el horno para bollos e ir provocando susceptibilidades en Madrid o París.
¿Y antes?. ¿Antes de Arana cuál era el término empleado para referirse a este territorio?. Pues aunque desde que la escritura llegó a la Península Ibérica –y con ella la "historia"- la tierra de los vascos ha permanecido siempre dividida –además de ser como ya he dicho en otra ocasión un crisol de gentes muy alejado del concepto "pueblo vasco"- sí se empleaba en ocasiones un termino global: "Vasconia".
Pero como hoy día ese término ha adquirido unas connotaciones despectivas como ocurre con Vascongadas, pues lo dejaremos aparcado en la historia.
Esto de los términos con los que denominar un espacio político tampoco es algo tan raro: igual que pasaba en el caso de la locura de circunscribir "Euskal Herria" o “hispanidad” únicamente a una serie territorios concretos, con “Euskadi” o “Vasconia” pasa como con "España", término que en la Edad Media englobaba a toda la Península, Portugal incluida y que hoy día solo lucimos a este lado de la frontera lo cuál no es correcto. O no debería serlo.
Así pues, y resumiendo, al espacio geográfico en el que vive comunidad que habla euskara se le debe llamar Euskal Herria, en cuanto al territorio político ya es otro cantar, y ni Euskadi ni Euskal Herria pueden ser categóricamente descartados.

¿Y a la selección como hemos de llamarla?

Pues a mí, que soy un nostálgico, me gusta el viejo nombre de aquella selección que durante la guerra y la posguerra hizo varias giras por América y la U.R.S.S., esto es, "Euzkadi". Así escrito o modernizado como "Euskadi". Lo mismo, por cierto, que sucede con "Radio Euskadi", la radio que mantuvo la viva la voz de la disidencia nacionalista vasca durante el franquismo y que a nadie se le ha pasado por la cabeza llamar ahora "Radio Euskal Herria". De momento al menos.
Pero vamos, que esa es una opinión personal. Desde luego como ya he dicho arriba, no tendrá en ningún caso un significado más o menos "abertzale" sea Euskadi o sea Euskal Herria, ya que con el tiempo han venido a ser la misma cosa en este sentido. Algo por cierto que cualquier vasco que se haya leído dos libros sabe de sobra.
Sin embargo, mi natural malicia me inclina a pensar que en todo este debate lo que hay es un miedo atroz por parte de los futbolistas a verse aún más cargados de partidos y ésta una excusa fantástica para quitarse uno de encima que además se va a disputar contra Irán, contra quienes a nadie se le ha perdido nada. Más si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría de los "abajo firmantes", al fin y a la postre profesionales del fútbol, forman parte de las escuadras del Athletic y Osasuna, dos clubes que este año las están pasando canutas y que no sería nada raro ver luchando al final de la temporada por no descender a la "Liga Adelante", que a este paso deberá plantearse seriamente pasar a llamarse "Liga Aurrera".

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La ikurriña, su historia, significado y variantes


Hola a todos:
Aquí os dejo el vídeo en dos partes de mi ponencia sobre la ikurriña presentada en Basauri durante el pasado congreso de la Sociedad Española de Vexilología, esto es, la ciencia que estudia las banderas.





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Los bancos ayudados. Las familias ahogadas.


No soy amigo de las parábolas, pero esta me parece simpática a la par que muy gráfica, y además me viene al pelo para explicar lo de las ayudas a las entidades financieras españolas. Ojo, que voy. Un tipo se rompe una rodilla en los EEUU, así que el gobierno le venda el tobillo. Mal, pero bueno, al menos cerca. Otro tipo se rompe la cabeza en España, así que el gobierno, copiando a los USA, pero mejorando sus técnicas, además de vendarle el tobillo le hace un torniquete en ambas piernas. Bueno, pues así de bien se están haciendo las cosas por estos pagos.
En serio, chorradas a parte, no se podrían hacer peor las cosas. Al menos mientras no sea legal la “muerte por amor” o como llamen esta semana a la eutanasia. Y es que ante dos problemas muy diferentes se están aplicando dos políticas copiadas, la una mala y la otra no solo peor sino además totalmente fuera de tiesto. Recapitulemos.
En EEUU y España ha existido una dinámica de crecimiento en el campo de la construcción sin parangón en el resto del mundo. Unos créditos inmobiliarios muy fáciles de adquirir y unos tipos de interés bajos o relativamente bajos, permitieron que durante años se construyesen casas a destajo. Luego cada cuál tuvo sus particularidades, como el hecho de que en España los municipios vendiesen hasta sus tiestos como suelo urbanizable para poder ganar unos duros. Pero en esencia el resultado fue el mismo: en España y los Estados Unidos se ha construido durante años más casas que en el resto del mundo. En España, por ejemplo, más casas en un año que en Alemania, el Reino Unido y Francia juntas, que nos cuadriplican la población unidas.
Y claro, para poder financiar ese crecimiento, hacia falta dinero. Mucho dinero. Mucho más del que los bancos de ambos países tenían en sus arcas. Así que las entidades de ambos países se dedicaron a pedir dinero a bancos de otras naciones, que se lo prestaron encantados. Y aquí se acaban los paralelismos entre los EEUU y España. A partir de aquí cada historia toma su rumbo, como podréis ver a continuación.
Y es que mientras en los EEUU cuando una familia no puede pagar una hipoteca ésta se limita a presentarse en el banco, decir que no puede seguir pagando, devolver las llaves de su casa al banco y despedirse con educación, en España, si esa misma familia no puede pagar, primero ve como su casa es llevada a subasta y luego, si no se alcanza el valor de la deuda –más los intereses- sigue debiendo dinero al banco. Sutil diferencia, observaréis: en los USA el banco se queda con la casa y la familia sin la deuda, mientras en España el banco se queda con la casa y encima si no le basta, con la familia endeudada.

El modelo americano, claro, provocó que en cuestión de meses las casas bajasen de precio de forma vertiginosa. Cuando una familia veía que los plazos de la hipoteca le salían por un ojo de la cara, le daba su casa al banco y se iba a otro sitio más barato, con lo que de pronto los bancos se vieron con miles de casas y los precios por los suelos. En España, en cambio, eso no pasa, porque como los “hipotecados” sabemos que aunque no podamos pagar deberemos hacerlo, al menos tratamos de mantener con uñas y dientes nuestra casa. Por eso y no por otra cosa –y menos que ninguna la inteligencia de Solbes- es por lo que no pincha la “burbuja inmobiliaria” ni lo hará.
Ante esto, la solución americana no es la mejor, pero tiene su lógica. Si los bancos ahora tienen casas sin valor donde antes tenían dinero, lo normal será prestarles dinero para que no se vayan al garete. A cambio, claro -o eso dicen- de un mayor intervencionismo del Estado. Lo normal o lo presuntamente normal, ya que aunque son entidades privadas, se supone que si no se les ayuda todo el sistema se puede ir al cuerno, y no hay político con los redaños para ver si no es cierto que al final pase eso. Y es normal.
Pero en España, donde los bancos no han invertido casi en hipotecas basura americanas porque no daban abasto con las españolas, y donde tienen asegurada la devolución casi integra de lo que han prestado porque tienen a sus hipotecados cogidos de los escrotos y escrotas, ¿qué razón tiene ayudarles?. Más cuando el Santander ya ha dicho que no quiere ayudas –ya que al venir éstas acompañadas de una mayor ingerencia estatal no hace rentable el negocio, sencillamente porque perderían en libertad de acción a cambio de un dinero al que aún pueden renunciar- y el BBVA parece que piensa igual. Más cuando meses atrás miles de familias se quedaron en bragas por no querer ayudar a Forum o Afinsa ya que eran “privados”.
Pues muy sencillo. En España los políticos no quieren ayudar a los bancos, sino a las cajas de ahorros. Y esto porque las cajas de ahorros están en manos de los partidos políticos y como el PSC puede dar buen ejemplo, reciben unos créditos –como el que les dio La Caixa- que serían el sueño de cualquier familia. Pero claro, como decir solo “cajas de ahorro” queda mal, dicen bancos y con suerte algún chiquitajo se apunta.
Mientras tanto, los que de verdad necesitarían ese dinero: los centenares de miles de familias españolas que no pueden pagar pero que por su cojones lo están haciendo, dependen de la clemencia a la hora de estrangularles más o menos de unos bancos y cajas de ahorro que, aunque nunca perderán, siempre contaran con la ayuda del gobierno. Que ya llegará el momento de devolverle los favores a esos partidos, cada cuál rey de su respectiva Taifa y caja de ahorros anexa, en las próximas campañas electorales, que cada día son más caras.
Así que claro que al inyectarles fluidez tendrán más dinero y podrán prestar más, como dicen los defensores de las ayudas, pero es que la crisis lo es para todos, y teniendo como tienen garantizadas sus inversiones, los bancos lo que deberían es apretarse el cinturón y dejarse de milongas. Si hay que darle dinero a alguien, en todo caso será a las familias que no lleguen a fin de mes, no a los bancos. Y ojo, porque esto lo está haciendo un gobierno socialista. Que a nadie se le olvide. El mismo, por cierto, que hace meses negaba la crisis.
De todas maneras, lo peor es que esta crisis de las hipotecas es la que más notamos, pero ni la única ni la peor de todas las que estamos sufriendo a la vez.

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