Acabo de colgarle el teléfono a mi madre. Para los que no lo sepáis a estas alturas, concejal socialista en el País Vasco. Estaba agotada. Y no muy feliz, las cosas como son. Lo de Galicia ha sido un palo para ella. Yo no. Yo estoy pletórico, eufórico, histérico, felicísimo a más no poder. No por lo de Galicia, aunque, ya veis que cosas, tal vez sea “lo de Galicia”, de muchísima más importancia para los vascos –y las vascas- de lo que nadie pueda imaginarse a estas horas.
Estoy feliz porque hoy puede ser la primera vez desde el 18 de julio de 1936 que en la Comunidad Autónoma Vasca deje de ordenar y mandar un nacionalista, ya sea españolista o vasquista. Puede, y lo reconozco, que siendo más de la mitad de vosotros los que me leéis de América, lo que pase en “Euskadi” os puede interesar más o menos nada, y lo mucho que estoy sacando el tema a colación últimamente os puede aburrir más o menos mucho, pero aquí hay Historia en estado puro. Y pronto, si la suerte está con nosotros, también Libertad. Libertad de la verdad, de la que se defiende con la vida y se disfruta sin pedir permiso al cacique de turno o a su primo el de los zumos.
Y es que, como os digo, desde que en Álava, como en otras provincias de España, se alzaron en armas los “nacionales” –carlistas en su mayoría- y en Bilbao se montó un Gobierno de Euzkadi capitaneado por el insigne cobarde Aguirre, el País Vasco no ha disfrutado a penas de unas pocas semanas en las que no haya imperado la opinión de esa calaña de gobernantes que anteponen los pueblos a los ciudadanos, los derechos históricos a los humanos y la ley, la suya, a la vida, la de los demás. Para imponer eso Franco tenía a los “grises”, y los peneuvistas a los que agitaban las ramas. Sutil pero única diferencia.
Y es que al final, anteponer por los medios que sean lo que sea a la Libertad individual, es anteponer la dictadura de unos pocos sobre la Libertad de todos. Y esto, este cuento, puede esta noche estar abocado a su final. ¡Después de setenta años!.
Pero antes que nada, he de reconocer mis fallos: os di hace poco unas previsiones, y aunque no he andado muy desencaminado con respecto a los partidos grandes, sí he fallado, y me alegro, con los pequeños. Así pues,empecemos por ahí, empecemos por Aralar.
Aralar es un partido que no me es simpático pues es nacionalista, es decir, prefiere hablar de pueblos y naciones, tierras y fronteras, antes que de ciudadanos que es lo que a mí me pone. Sin embargo es también un grupo de valientes que en su día le dijo a ETA que se metieran las pistolitas por el culo y que, pese a lo mucho que les han tratado ...
...de amedrentar, han seguido dando la cara. Eso es valor y no ir con mazas por la vida.
Y Aralar ha barrido un montón de votos de ETA. Porque puede que estas elecciones las haya ganado el PNV, y puede que sirvan para que veamos un ari, ari, ari, Patxi lehendakari, pero desde luego la que ha perdido ha sido ETA. Pidió el voto nulo, precisamente para, entre otras cosas joder a Aralar, y mira tú, muchos no solo no han pasado de sus ordenes y no han ido a votar, sino que han votado a Aralar. Ya sabéis lo que se dice de las cuñas de la misma madera. Pues eso. Me alegro por Aralar. Me alegro mucho. Solo espero que no deban pagar como Yoyes su valor. De momento la líder proetarra ha escupido más espuma por su boca que un perro rabioso adicto a los batidos de jabón de Marsella. Que se tome una tila: ellos ya no asustan ni a los suyos. No son nada. O mejor: solo son mierda. Que se hagan a un lado que ésta es la nueva izquierda abertzale: Aralar.
Luego esta el fallo que cometí con EA, divino cadáver electoral de esta noche. EA apostó a llevarse el voto proetarra al saber de su ilegalización. Contaron con él, o con gran parte de él en sus cálculos. ¿A quien iban a votar sino, a Aralar?. Y mira, les ha salido de asco la jugada. Batacazo hermoso el que se han dado por jugar a pescadores en río revuelto. La única pena es que EA es, por decirlo de alguna manera, la izquierda moderada, algo así como el PSOE del nacionalismo, o eso dicen, y con su hundimiento nos queda solo la izquierda abertzale de verdad, la única, la de Aralar, y la derecha abertzale de toda la vida, la de Arana, la de Urkullu. Siempre es malo que los partidos moderados desaparezcan o se hundan. Pero vamos, que para lo que hacían, siempre pegados a las faldas del PNV, casi ni tan mal.
Ahora, que tampoco la Ezker Batua de Madratzo está para tirar cohetes. No me lo esperaba, pero tampoco me extraña ahora. Unos comunistas, o lo que sean, que pactan con la derechona nacionalista, tarde o temprano tienen que pinchar. Madratzo se queda sin butacón, que es como quitarle la teta a un bebé de idem. Que no se queje. Stalin le hubiese mandado a Siberia por Kulak, por pactar con la pequeña burguesía, por nacionalistilla de medio pelo y por tonto del culo. Menudo era el Tío Pepe.
Y luego está mi Rosa, que ha logrado poner a UPyD como la cuarta fuerza de Galicia y, no se vayan todavía, aún más difícil, con un escaño en Vitoria. En un país con la ley electoral del nuestro, lo que está haciendo no tiene parangón. Puede que el sueño dure poco, o puede que aunque dure yo me desencante al final, pero hoy por hoy son un dulce sueño de primavera.
Aunque para sueños el que estará acunando a los líderes del PP esta noche. No solo han recuperado Galicia contra pronóstico, sino que casi no han perdido escaños en “Euskadi”. Bien, lo de Galicia es incontestable, aunque lo del País Vasco es más complicado, ya que sí han perdido muchos votos –unos 60.000 sobre 200.000-. Aún así ayer se acostaron en la oposición en dos comunidades y mañana gobernarán en una y serán claves en la otra.
Ahora, que ganador, ganador, el único ganador, es el PNV. En votos y en escaños. Lo cual es mucho para un partido que lleva treinta años, aunque no tanto si nos damos cuenta que durante esos treinta años han monopolizado todo en el País Vasco, desde la educación hasta la televisión. Bueno, pues ni con esas. Estos, como Franco, de puro pesaos han logrado aburrir a las gallinas. Juntos con EA sacaron en 2005 463.000 votos, esta vez, si hubiesen concurrido juntos hubiesen obtenido menos de 450.000 votos. Solo ellos han sacado 396.500. Así que justos ganadores, pero solo suben tanto gracias a que la ley electoral prima a los partidos con más votos.
¿Y Patxi?. Bueno, Patxi ahora no se lo cree. El suyo ha sido, con Aralar, el único partido que ha subido una barbaridad de votos, de los 315.000 que han sacado, unos 50.000 son nuevos. Muchos del PNV. Y eso siendo el representante de un partido que está gestionando la depresión económica con la amplitud de miras de un gato de porcelana. Pues con todo y eso, ahí le tenéis.
Y encima, no solo se sabe con más votos, sino que encima se sabe libre para decidir con calma. Y es que si en mi previsión electoral, decía que a él le ponía gobernar en solitario, pero que ZP le obligaría a pactar con el PNV, tras el trastazo gallego ya no estoy tan seguro. ¿Sacrificará en la misma noche con taifas el amigo ZP para poder seguir sacando adelante los presupuestos con el apoyo del PNV?. No sé, no sé. Pepe Blanco, personaje al que hay que creer la mitad de la mitad, ya ha dicho que le dan carta blanca. ¿Será verdad?.
Lopez, Lopetz como yo le llamo cuando juega a ser más nacionalista que nadie, sabe que lo tiene en bandeja: el PP le apoyará gratis y UPyD casi también. Hasta el deskulakizado Madratzo, a cambio de una poltronilla junto a la chimenea puede darle su apoyo. ¿Qué hacer, qué hacer?.
Aún es pronto, y aunque no descarto el pacto PNV-PSOE, viendo el fiasco gallego, y viendo que se pueden hacer con el control de una de las regiones más ricas del país, igual arriesgan la baza a un gobierno en minoría y si fracasa siempre le podrán echar la culpa al PP.
Y así, queridos niños, el buen leñador de la Soberanía Popular le habrá dado una patada en el culo al lobo nacionalista, y después de cuarenta años de nacionalismo españolazo nacional-catolicista y treinta de nacionalismo vasquito catolico-aranista, por fin aparecerá alguien capaz de abrir las ventanas de la casa de la abuelita para que entre el aire de la Libertad y las luces.
A ver si es verdad, como dice mi padre.
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