Más portadas horrorosas de discos


Lo reconozco: le estoy cogiendo vicio a esto de las portadas de disco horrorosas. Tras el éxito de la primera parte, esta vez yo mismo me he buscado las portadas, porque, aunque parezca mentira, hay tropecientas páginas dedicadas al tema y "material" a raudales.

Yusteportadas2


De paso aquí os dejo el enlace a la página de un chaval argentino con cuyos comentarios yo lloré de la risa.


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Las peores portadas de discos de la historia


Hace un par de días me mandaron un archivo pps que recogía una selección de las portadas de discos más esperpénticas jamás diseñadas. La pena es que no venía firmado, porque su autor se merece un aplauso por su trabajo de recopilación. Sin embargo, eché en falta algunos comentarios adjuntos, así que me puse manos a la obra y "esto" es lo que ha resultado. Espero que os guste (os recomiendo verlo en modo pantalla completa, aunque podéis verlo en pequeñajo también)

Portadas comentadas


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Y de Valencia se expulsó al diablo


Érase una vez un golpista frustrado que alcanzó el poder tras ganar unas elecciones apoyado por una banda de matones –no Hitler, no, aunque también, me refiero a Hugo Chavez-. Como su política mezcla de nacionalismo y socialismo –seguimos con Chavez, aunque Hitler también hiciera lo mismo- iba de mal en peor, se dedicó a inventarse enemigos donde no los había… Y un día le tocó a la bandera y el escudo de la ciudad de Carabobo –Chavez también, pero ahora hablamos de una región venezolana- de Valencia.



Y es que tras esa bandera y ese escudo no se escondía un enemigo cualquiera como los judíos o los homosexuales, no: el que se escondía era nada menos que el mismísimo diablo en persona, oiga. Que, como ya sabemos todos, está en los pequeños detalles. Y si no, fijaros en la de diablos que hay en la bandera y escudo que a continuación os remito:





¡Buf, que susto!. Nada, nada, eso había que cambiarlo. Y como en el caso del caballo del escudo nacional, fue todo decirlo y al momento sus hombres comenzaron singular batalla contra este símbolo colonialista dando finalmente como fruto, no ya una nueva bandera o un nuevo escudo, sino todo un milagro que merece la pena ser reconocido y recogido en el magro saldo positivo del Chavismo bolivariano: conseguir poner a toda una nación de acuerdo en algo, que la nueva bandera es un adefesio de proporciones gorilescas.



Y no solo porque como dicen los historiadores la nueva bandera sea un sinsentido ya que Valencia fue fundada por españoles y antes de su llegada allí no vivía nadie, así que no tiene sentido sacar a colación ningún pasado indígena por mucho que el autor del delito vexilológico diga que empleó el rojo bermellón como símbolo de la sangre derramada por los indios Tacariguas durante la colonización y que la figurilla semeja a la Venus Tacarigua y está allí para expresar el valor histórico, étnico y cultural de la ciudad -además de elegir el gris para señalar el proceso de industrialización que transformó a Valencia y el color marrón como símbolo de la idiosincrasia originaria y el valor cultural e histórico que posee Valencia. Esto, dentro de lo que cabe, podría quedar en un simple debate entre historiadores, algo que no puede pasar con el diseño en su conjunto, ya que el nuevo trapo es feo de narices se mire como se mire, llévese boina roja, sombrero Stetson o un tocado guajibo.
Así pues, y como por mucho que le duela a Chavez Venezuela sigue siendo la nación suramericana con la mayor y más gloriosa historia democrática, una vez más tendrá que sacar a sus matones a la calle para imponer esa endemoniada bandera sin diablos, porque tan seguro es que no va a cambiar el gusto de toda una nación como que, ni él va a cambiar de opinión, ni tampoco dedicará el tiempo y el dinero invertido en esta chuminada en arreglar los problemas de los valencianos.
¡Heil Chavez!



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La guerra de "Bolonia"


Reconozco que para los que, como yo, desde que terminamos la universidad nos hemos mantenido al margen de su vida y novedades -con la notable excepción de los jueves universitarios-, lo del “proceso de Bolonia” nos suena a chino. Pero puesto que día sí, y día también, es portada de todos los noticieros, me he decidido a hacer un pequeño esfuerzo de documentación y síntesis que a continuación os ofrezco para que podáis marcaros el tanto en la próxima conversación que tengáis con vuestros amigos.

¿Qué es el "proceso de Bolonia"?
La fecha de nacimiento de este “proceso de Bolonia” podríamos fijarla en 1999, aunque sus detractores prefieren retrasarla hasta 1995 y por aquí empiezan los problemas, pero comencemos por lo que “es” este proceso y luego ya entraremos en la harina de lo que “no es” o de lo que “no nos dicen que realmente es”.
El “proceso de Bolonia” surgió como una respuesta a nivel europeo –en la actualidad engloba a países de fuera de la UE como Rusia o Montenegro- al paulatino y sensible alejamiento del mundo universitario del mundo real, es decir, laboral. En pocas palabras, su principal objetivo era erradicar la idea de que la universidad es una fábrica de parados, cosa que sin ser del todo cierta, en algunas disciplinas, como en la de historia, es algo bastante aproximado como bien sabe éste que os escribe.
Pero no solo se trataba de eso, sino también de unificar criterios a nivel europeo, de crear un Espacio Europeo de la Educación, que equiparase –aunque no unificase- las distintas titulaciones de cada país, de crear un sistema de tres ciclos –grado, master y doctorado- en el que, aunque los años dedicados a cada cuál varíen por países -ya que en España el grado son 4 años y en otros países ese último año se suma a los 2 de master que aquí se dan-, desaparezca el batiburrillo de diplomaturas, licenciaturas etc... y de paso dar un forma más lógica al sistema de créditos que yo padecí y aún que hoy sigo sin entender.
Igualmente, y basándose en las lecciones aprendidas en el pasado y de glorioso recuerdo –para los que viajaron y ligaron con él- programa “Erasmus”, que algunos maliciosos bautizaron como “Orgasmus”, se trató de dar un impulso a la cooperación entre universidades y al movimiento de alumnos a nivel internacional.
En fin, objetivos todos muy pertinentes y acertados, pues a las universidades no les venía nada mal este lavado de cara a nivel continental, como muy pocos podrán negar.

¿Qué es "también" Bolonia?
De forma pareja a esta serie de medidas, “Bolonia” apuesta por otras menos fáciles de “vender”, otras políticas con las que es más difícil comulgar y en las que se enquista todo el meollo de las furibundas críticas que está recibiendo.
Por una parte, el enorme coste que el sistema de “masters” conlleva para los alumnos. Hasta ahora, un joven podía salir de la universidad bastante bien preparado, al menos teóricamente, con una especialidad algo más que esbozada aprendida en los últimos dos años de sus estudios. Sin embargo, con “Bolonia” los tres o a lo sumo cuatro años de “grado” se quieren dedicar únicamente a estudios generales y la especialidad se deberá adquirir en un master de dos o tres años, que cuestan la broma de tres a seis mil euros en total. Todo un palo para las familias humildes, que antes, y casi gratis, podían tener a un especialista en arte clásico, por decir algo, y que ahora deberán pagar el master del chico para que se especialice. Es decir, que saldrá igual de licenciado, pero menos preparado teóricamente si no hace ese master.
Eso sí, también es cierto que, por el contrario, saldrá mucho más preparado prácticamente, esto es, laboralmente, ya que “Bolonia” incide mucho en este particular, el de la preparación para el mercado laboral, algo que hasta ahora era olímpicamente ignorado por parte de los divinos rectores. Sin embargo, también aquí surge otro gran problema, ya que si se prepara a los alumnos para el mercado laboral, al final será la empresa y no el alumno, el que elija su especialidad. Por decirlo gráficamente, ¿qué puede hacer una empresa con un licenciado en filosofía fanático de Kant?. Nada. Así que para no servir para nada, que estudie “Humanidades y empresa” que es como una “empresariales” en plan culto y refinado, pero empresariales a fin de cuentas. A los hechos me remito: en la universidad que yo estudié han desaparecido filología hispánica e historia y en su lugar han florecido varias carrerillas híbridas de estas como “Humanidades y empresa” y otras de nombres aún más emperifollados.
Aunque no es este el único problema, ya que, bien mirado, de hecho ni siquiera puede ser considerado un problema pues, la verdad, si queremos que la universidad se adapte al mundo laboral, habremos de dar por sentado que determinados sacrificios son lógicos, y puede que en la Antigua Grecia hubiese una demanda de filósofos altísima, pero hoy día es bastante escasita. Peor es, sin embargo, que se apueste por abrir otras vías de financiación para las universidades públicas, que pasan desde por una subida de tasas hasta por una entrada de esa misma empresa privada en el mundo universitario, que ya tiene más bemoles.
De hecho, los opositores al “proceso de Bolonia” ven en todo esto nada más que la puesta en práctica de un memorando firmado en 1995 por la European Round Table of Industrialists (ERT) o Mesa Redonda de los Empresarios Europeos, grupo que engloba a algunas de las primeras multinacionales europeas, y que buscaba en esa fecha “presentar la visión de los empresarios respecto a cómo ellos creen que los procesos de educación y aprendizaje en su conjunto pueden adaptarse para responder de una manera más efectiva a los retos económicos y sociales del momento”. Una visión que no difiere mucho de lo que hoy día es la apuesta de “Bolonia”.
Todo esto sin contar con que el cambio se está haciendo, al menos en España, mal y rápido y sin los fondos necesarios, cosa que ya debería resultarnos rara, pues si bien es cierto que en España se invierte menos en educación que en Taifas, con todos los cambios de sistema educativo que hemos padecido, ya deberíamos hacer estas transiciones de memoria y sin coste alguno.

Mi opinión personal e intransferible
En resumen, se trata éste de un tema complejo y en el que ninguna de las dos partes lleva toda la razón, pero en el que tampoco se puede decir que alguna de ellas esté completamente equivocada. No se trata de un duelo entre inmovilistas y regeneracionistas ni tampoco entre capitalistas y anticapitalistas, sino de un montón de pequeñas batallas que dibujan una guerra en la que, como en casi todas las de verdad, ninguno de los dos bandos lleva toda la razón aunque gane de forma aplastante.
Aunque ni siquiera algo tan serio como tener razón justifica la radicalidad de algunos sectores estudiantiles ni la brutalidad con la que, desde el gobierno autonómico catalán, se ha lanzado contra esos mismos estudiantes radicales –y no radicales, porque no me imagino a un antidisturbios preguntando filiación gentilmente- a sus efectivos policiales.

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Saltar la trinchera


Ya falta menos, lo presiento. Tampoco hay que ser adivino. Una preparación artillera no suele durar más de diez o doce horas y esta va ya para las cuarenta y ocho. ¡Cuarenta y ocho!. Es para volverse loco. ¿Quedará alguien con vida al otro lado?. Es como si el mundo se estuviese acabando frente a nuestros ojos, y solo nosotros, los elegidos, fuésemos a… ¿Y por qué tengo miedo?. ¿Por qué pienso en esto ahora?.
A mi lado nadie parece preocupado. Unos silban. Otros hace horas que dejaron de tratar de contar los salpicones de barro, y quién sabe si trocitos de enemigos, que brotan ante nuestros ojos, y eso que solo trataban de calcular los de los pocos metros de nuestro sector. Otros hacen que duermen. Alguno incluso reza.
Hipócritas. Hipócritas como yo. Basta con mantenernos un segundo la mirada para que mostremos impúdicamente todo el miedo que llevamos dentro. Temblamos. Desde el más veterano hasta el último en llegar. Es por ese no saber. Por esa comezón al qué habrá al otro lado. Pero también por ese miedo perruno a abandonar el calor de la trinchera que nos ha resguardado durante los últimos quince meses.
Preferimos quince meses de infierno, de mierda, de lodo, de ratas, de piojos, de cadáveres medio enterrados, medio desenterrados tras cada cañonazo enemigo. Preferimos eso a la gloria que nos prometen, que nos apalabran. ¡Será mañana, y más os vale correr, porque pasado estaremos en su capital y solo los primeros en llegar tocaremos a tres mujeres por barba!.
Hoy ya es mañana y aún nada. Solo más y más cañonazos. ¿Cómo lo soportaran ellos?. Allí, bajo esa cortina de fuego y muerte, ¿quedará alguno para contarlo?. ¿Se resistirá?. ¿Estará loco, sordo, desquiciado?. Dos días de cañonazos. Dos días.

Ya hace dos horas que estamos fuera de los refugios. Pertrechados y listos. Las bayonetas caladas, señor. La moral por los cielos, señor. Les daremos duro, señor. ¿O no?.
¿A qué disparan ahora?. Ya hace horas que no debería quedar nadie allí. Tal vez ni siquiera tras ellos quede nadie. Todos habrán huido. Será un paseo. Ha de serlo. ¿O no?.
De pronto todo parece detenerse. Cesan súbitamente los cañones, cesan sus estragos, y tan solo las columnas de humo que por doquier trepan al cielo recuerdan lo que hasta hace un segundo era el infierno. ¿Ya está?. ¿Nos toca?.
Mi capitán mira su cronómetro. Hace unos minutos que le han llamado. Será hoy, será ahora. Aún así, no quiere hablar. Él no es un general de la vieja Grecia arengando a sus bravos antes de marchar a despedazar a millares de medos. Él es un hombre práctico. Lleve allí a sus hombres, permanezca, regrese, quédese.
Mira al joven T. Apenas tiene diecisiete. ¡Dale!. T. toma el balón del regimiento con sus manos y le pega un fuerte chut hacia los cielos aún preñados de humo y barro. A la par, el sopla su silbato con fuerza. ¡Ya!. ¡Ya!. ¡YA!.
Saltamos. Tenemos escalas, pero nosotros saltamos. Lo que haya de ser, que sea ya. Una bala bien tirada nos puede mandar a casa. Sea pues.

Nada. En cuanto dejamos de gritar para darnos ánimos, en cuanto los primeros que han echado a correr empiezan a frenar sus pasos, en cuanto el silencio nos envuelve a todos, todos empezamos a ver que estamos solos.
Nada, ni un tiro. Ni un grito. Nada. Frente a nosotros reina la misma calma que empieza a apoderarse de nosotros. Ya ninguno corremos. Tampoco es que fuera fácil. Tras los doce primeros metros solo hay cráteres y barro bajo nuestras botas. Ni siquiera nosotros, seres anfibios ya, fogueados en el barro, licuados, nos movemos con facilidad. Alguno se hunde hasta la cintura tras un mal paso.
Veinte metros. Empezamos a dejar atrás nuestras alambradas. Esto ya es la tierra de nadie. Hace meses que no son más de tres los que, juntos, se atreven a entrar en ella. Uno de cada diez, el que regresa. Unos huesos blanqueados, no me explico cómo en este cenagal, nos saludan. Andamos ya todos. Ni uno solo de nosotros corre. Y hasta donde se me pierde la vista, en los otros sectores tampoco parecen tener muchas prisas. Alguno empieza a silbar a mis espaldas. Quedamente. No se fía. Es más por miedo que por confianza por lo que silba.
Treinta metros. Treinta y cinco. Más barro, más cráteres, el mismo silencio. Alguno empieza a pensar que sí, que no hay nadie al otro lado. Yo mismo empiezo a pensarlo.
Una liebre, gris, sigilosa, se mueve ligeramente frente a mis ojos. Luego, sin solución de continuidad, se rompe el cielo sobre nuestras cabezas.
Era un casco. ¡Una liebre, había pensado!. Era un casco. Y bajo él, claro, un enemigo. Y junto a él, claro, muchos más. Saliendo de aquí y de allá, lanzándose prestos a sus nidos de ametralladora, a sus morteros de campaña, a sus aspilleras, de pronto erizadas de rifles y más rifles.
Ya es tarde para comprender. Con el cielo roto, allí, solo, solamente acompañado por los que me han acompañado en los últimos días, la furia de los dioses se abre sobre nuestros cuerpos entregados. Una, dos, tres, seis, diez, más aún tal vez. Las balas nos destrozan. Nos llegan tan juntas, tan a la vez, que antes de caer por culpa de la primera las siguientes ya estás rasgando nuestra piel, nuestros órganos, nuestra vida.

No grito. No puedo. Caigo y solo veo el cielo. Aún no he muerto. Aún nada me duele. Tan solo no puedo moverme. No comprendo. Solo tengo claro que aquella liebre era un casco. ¿Qué iba a hacer una liebre en este infierno?
¿Qué iba a hacer una…?

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11-M: entre el olvido y la indiferencia institucional


No una, ni dos. Tres. Tres conclusiones podemos sacar de los actos conmemorativos celebrados ayer con motivo del quinto aniversario de la cadena de atentados perpetrados el 11 de marzo de 2004 en Madrid y que pasaron a los anales de la negra historia del terrorismo nacional e internacional como “el 11M”.
Primera, que las víctimas siguen, como es natural, viviendo aquel trágico día como si hubiese sido ayer mismo. Esto es algo normal. La perdida de un ser querido siempre es catastrófica para los que nos quedamos. Más aún si nos lo han quitado así, de una forma tan ciega y sanguinaria. Sin embargo, y aunque no devuelva a nadie a la vida, hay paliativos a ese dolor, como la solidaridad o la justicia, que al menos atenúan el dolor. Ni de lo uno ni de lo otro apenas han recibido en estos cinco años, y a juzgar por lo que vimos ayer, en el futuro aún recibirán menos.
Porque, segundo, la solidaridad quedó patente en el número de políticos presentes representando a quienes les votamos, es decir, a todos los ciudadanos, a todos los que, sin perder a nadie aquella jornada, seguimos unidos y queremos que se sepa, al dolor de las víctimas y sus familias. Bueno, pues de esos, de los que nos representan, una presidenta de Comunidad Autónoma, un alcalde, la líder de UPyD y una ministra de la que mejor no doy ninguna opinión pues no este es el momento.
Ni Su Majestad el rey de España, onerosa testa coronada que pagamos entre todos, parados o no, para que haga acto de presencia en momentos como el de ayer, ni el Presidente del Gobierno, ni el líder de la oposición, ni, aunque en esto puedo estar equivocado, el que era presidente aquel día. Ni uno. Eso sin contar con el muy poco afortunado boicot institucional de los socialistas madrileños que decidieron escoger el peor día del año para escenificar sus estúpidos pucheritos.
Aunque, todo esto, una gota de agua en un océano inmenso comparado con el bochorno que produce, y aquí viene la tercera conclusión, el total y absoluto desinterés por tratar de esclarecer qué pasó realmente aquel trágico día y quién o quiénes fueron los encargados de organizar y preparar aquella cadena de atentados. Autores intelectuales que se dice. De rositas siguen. Increíble pero cierto.
Un asco, vamos.


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¡A Rusia, por España y por Santiagoooooo!


Españoles, vuelve el espíritu de la División Azul, aunque ahora en un formato mucho más divertido y satisfactorio. Nuestro avezado ZP, sin duda como parte de sus esfuerzos por recuperar la memoria histórica, ha llegado a un acuerdo con el señor Medvedev para que los españoles -y españolas, supongo- regresemos a Rusia como un solo hombre, como un solo miembro de nuestra comunidad en lo universal -o sea, y sigo suponiendo, también como una sola mujer y como una sola miembra- ¡¡¡¡PARA FOLLAR!!!!.
Que sí, que sí, que lo dice muy clarito. PA-RA-FO-LLAR.



Con dos cojones. Otro acuerdo como éste, por ejemplo con el gobierno japonés, y voto a este hombre hasta para presidente de mi comunidad de vecinos.

¡¡Españoles a viajar, españoles a follar!!

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"Euskadi", entre el cambio y la siesta


Acabo de colgarle el teléfono a mi madre. Para los que no lo sepáis a estas alturas, concejal socialista en el País Vasco. Estaba agotada. Y no muy feliz, las cosas como son. Lo de Galicia ha sido un palo para ella. Yo no. Yo estoy pletórico, eufórico, histérico, felicísimo a más no poder. No por lo de Galicia, aunque, ya veis que cosas, tal vez sea “lo de Galicia”, de muchísima más importancia para los vascos –y las vascas- de lo que nadie pueda imaginarse a estas horas.
Estoy feliz porque hoy puede ser la primera vez desde el 18 de julio de 1936 que en la Comunidad Autónoma Vasca deje de ordenar y mandar un nacionalista, ya sea españolista o vasquista. Puede, y lo reconozco, que siendo más de la mitad de vosotros los que me leéis de América, lo que pase en “Euskadi” os puede interesar más o menos nada, y lo mucho que estoy sacando el tema a colación últimamente os puede aburrir más o menos mucho, pero aquí hay Historia en estado puro. Y pronto, si la suerte está con nosotros, también Libertad. Libertad de la verdad, de la que se defiende con la vida y se disfruta sin pedir permiso al cacique de turno o a su primo el de los zumos.
Y es que, como os digo, desde que en Álava, como en otras provincias de España, se alzaron en armas los “nacionales” –carlistas en su mayoría- y en Bilbao se montó un Gobierno de Euzkadi capitaneado por el insigne cobarde Aguirre, el País Vasco no ha disfrutado a penas de unas pocas semanas en las que no haya imperado la opinión de esa calaña de gobernantes que anteponen los pueblos a los ciudadanos, los derechos históricos a los humanos y la ley, la suya, a la vida, la de los demás. Para imponer eso Franco tenía a los “grises”, y los peneuvistas a los que agitaban las ramas. Sutil pero única diferencia.
Y es que al final, anteponer por los medios que sean lo que sea a la Libertad individual, es anteponer la dictadura de unos pocos sobre la Libertad de todos. Y esto, este cuento, puede esta noche estar abocado a su final. ¡Después de setenta años!.

Pero antes que nada, he de reconocer mis fallos: os di hace poco unas previsiones, y aunque no he andado muy desencaminado con respecto a los partidos grandes, sí he fallado, y me alegro, con los pequeños. Así pues,empecemos por ahí, empecemos por Aralar.
Aralar es un partido que no me es simpático pues es nacionalista, es decir, prefiere hablar de pueblos y naciones, tierras y fronteras, antes que de ciudadanos que es lo que a mí me pone. Sin embargo es también un grupo de valientes que en su día le dijo a ETA que se metieran las pistolitas por el culo y que, pese a lo mucho que les han tratado ...

...de amedrentar, han seguido dando la cara. Eso es valor y no ir con mazas por la vida.
Y Aralar ha barrido un montón de votos de ETA. Porque puede que estas elecciones las haya ganado el PNV, y puede que sirvan para que veamos un ari, ari, ari, Patxi lehendakari, pero desde luego la que ha perdido ha sido ETA. Pidió el voto nulo, precisamente para, entre otras cosas joder a Aralar, y mira tú, muchos no solo no han pasado de sus ordenes y no han ido a votar, sino que han votado a Aralar. Ya sabéis lo que se dice de las cuñas de la misma madera. Pues eso. Me alegro por Aralar. Me alegro mucho. Solo espero que no deban pagar como Yoyes su valor. De momento la líder proetarra ha escupido más espuma por su boca que un perro rabioso adicto a los batidos de jabón de Marsella. Que se tome una tila: ellos ya no asustan ni a los suyos. No son nada. O mejor: solo son mierda. Que se hagan a un lado que ésta es la nueva izquierda abertzale: Aralar.
Luego esta el fallo que cometí con EA, divino cadáver electoral de esta noche. EA apostó a llevarse el voto proetarra al saber de su ilegalización. Contaron con él, o con gran parte de él en sus cálculos. ¿A quien iban a votar sino, a Aralar?. Y mira, les ha salido de asco la jugada. Batacazo hermoso el que se han dado por jugar a pescadores en río revuelto. La única pena es que EA es, por decirlo de alguna manera, la izquierda moderada, algo así como el PSOE del nacionalismo, o eso dicen, y con su hundimiento nos queda solo la izquierda abertzale de verdad, la única, la de Aralar, y la derecha abertzale de toda la vida, la de Arana, la de Urkullu. Siempre es malo que los partidos moderados desaparezcan o se hundan. Pero vamos, que para lo que hacían, siempre pegados a las faldas del PNV, casi ni tan mal.
Ahora, que tampoco la Ezker Batua de Madratzo está para tirar cohetes. No me lo esperaba, pero tampoco me extraña ahora. Unos comunistas, o lo que sean, que pactan con la derechona nacionalista, tarde o temprano tienen que pinchar. Madratzo se queda sin butacón, que es como quitarle la teta a un bebé de idem. Que no se queje. Stalin le hubiese mandado a Siberia por Kulak, por pactar con la pequeña burguesía, por nacionalistilla de medio pelo y por tonto del culo. Menudo era el Tío Pepe.
Y luego está mi Rosa, que ha logrado poner a UPyD como la cuarta fuerza de Galicia y, no se vayan todavía, aún más difícil, con un escaño en Vitoria. En un país con la ley electoral del nuestro, lo que está haciendo no tiene parangón. Puede que el sueño dure poco, o puede que aunque dure yo me desencante al final, pero hoy por hoy son un dulce sueño de primavera.
Aunque para sueños el que estará acunando a los líderes del PP esta noche. No solo han recuperado Galicia contra pronóstico, sino que casi no han perdido escaños en “Euskadi”. Bien, lo de Galicia es incontestable, aunque lo del País Vasco es más complicado, ya que sí han perdido muchos votos –unos 60.000 sobre 200.000-. Aún así ayer se acostaron en la oposición en dos comunidades y mañana gobernarán en una y serán claves en la otra.
Ahora, que ganador, ganador, el único ganador, es el PNV. En votos y en escaños. Lo cual es mucho para un partido que lleva treinta años, aunque no tanto si nos damos cuenta que durante esos treinta años han monopolizado todo en el País Vasco, desde la educación hasta la televisión. Bueno, pues ni con esas. Estos, como Franco, de puro pesaos han logrado aburrir a las gallinas. Juntos con EA sacaron en 2005 463.000 votos, esta vez, si hubiesen concurrido juntos hubiesen obtenido menos de 450.000 votos. Solo ellos han sacado 396.500. Así que justos ganadores, pero solo suben tanto gracias a que la ley electoral prima a los partidos con más votos.
¿Y Patxi?. Bueno, Patxi ahora no se lo cree. El suyo ha sido, con Aralar, el único partido que ha subido una barbaridad de votos, de los 315.000 que han sacado, unos 50.000 son nuevos. Muchos del PNV. Y eso siendo el representante de un partido que está gestionando la depresión económica con la amplitud de miras de un gato de porcelana. Pues con todo y eso, ahí le tenéis.
Y encima, no solo se sabe con más votos, sino que encima se sabe libre para decidir con calma. Y es que si en mi previsión electoral, decía que a él le ponía gobernar en solitario, pero que ZP le obligaría a pactar con el PNV, tras el trastazo gallego ya no estoy tan seguro. ¿Sacrificará en la misma noche con taifas el amigo ZP para poder seguir sacando adelante los presupuestos con el apoyo del PNV?. No sé, no sé. Pepe Blanco, personaje al que hay que creer la mitad de la mitad, ya ha dicho que le dan carta blanca. ¿Será verdad?.
Lopez, Lopetz como yo le llamo cuando juega a ser más nacionalista que nadie, sabe que lo tiene en bandeja: el PP le apoyará gratis y UPyD casi también. Hasta el deskulakizado Madratzo, a cambio de una poltronilla junto a la chimenea puede darle su apoyo. ¿Qué hacer, qué hacer?.
Aún es pronto, y aunque no descarto el pacto PNV-PSOE, viendo el fiasco gallego, y viendo que se pueden hacer con el control de una de las regiones más ricas del país, igual arriesgan la baza a un gobierno en minoría y si fracasa siempre le podrán echar la culpa al PP.
Y así, queridos niños, el buen leñador de la Soberanía Popular le habrá dado una patada en el culo al lobo nacionalista, y después de cuarenta años de nacionalismo españolazo nacional-catolicista y treinta de nacionalismo vasquito catolico-aranista, por fin aparecerá alguien capaz de abrir las ventanas de la casa de la abuelita para que entre el aire de la Libertad y las luces.
A ver si es verdad, como dice mi padre.

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